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Una milla, mil veces

 

Las 10 virtudes para ser una persona completa

Por Principia Marsupia*

Alain De Botton (Foto: Neil Wilder / Corbis Outline)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras publicar “Religión para ateos el año pasado, Alain de Botton recibió ataques de todos los lados. Los creyentes le acusaban de despreciar las tradiciones religiosas. A los ateos no les gustó que defendiese que las religiones también encierran valores que merece la pena conservar.

El escritor suizo respondió a sus críticos planteando una pregunta: ¿cómo serían los 10 mandamientos si pudiésemos reescribirlos? ¿Cualés son las 10 virtudes más importantes para un ser humano? Aquí está su lista:

 

1.- Resiliencia: Seguir adelante cuando sólo vemos oscuridad en nuestro futuro. Aceptar que las decepciones y los reveses forman parte de cualquier vida humana. No asustar a otras personas con nuestros miedos.

2.- Empatía: La capacidad de conectar con las experiencias de otra persona. Y también el coraje de ponerse en el lugar del otro y mirarse a sí mismo con honestidad.

3.- Paciencia: Con frecuencia perdemos los nervios porque creemos que las cosas tendrían que ser perfectas. Los humanos hemos avanzado mucho en algunos aspectos (por ejemplo en la tecnología) pero muy poco en otros: por ejemplo, en la capacidad para aceptar que las cosas no siempre son como queremos.

4.- Sacrificio: De forma natural, todos buscamos nuestro propio beneficio. Pero también tenemos una capacidad milagrosa para, en algunas ocasiones, olvidar nuestros intereses personales y sacrificarnos por otra persona o por una causa.

5.- Buenos modales: Los buenos modales tienen mala fama. Normalmente asumimos que “ser educado” es sinónimo de “ser falso” y lo contrario de “ser nosotros mismos”. Pero los modales son una regla necesaria para cualquier civilización y están íntimamente asociados a la tolerancia: la capacidad de vivir junto a personas con las que nunca estaremos de acuerdo.

6.- Sentido del humor.

7.- Consciencia de uno mismo: No hacer responsables a los demás de todos nuestros problemas o cambios de humor.

8.- Perdón.

9.- Esperanza: El pesimismo no es necesariamente un signo de “inteligencia y profundidad intelectual”, ni el optimismo un reflejo de necedad.

10.- Confianza: A veces no alcanzamos nuestros sueños por el simple hecho de que no nos atrevemos a intentarlos. La confianza no es arrogancia, sino la consciencia de que nuestras vidas son cortas y de que, en realidad, tenemos muy poco que perder cuando nos arriesgamos a luchar por lo que queremos.

 

Con esta lista, De Bottom se ganó un nuevo grupo de detractores: algunos de sus colegas filósofos le acusan de “olvidar el rigor intelectual” y centrar su trabajo en un tema propio de “vulgares libros de autoayuda”. Pero, como explica el autor suizo:

Vivimos en una sociedad en la que todo el mundo entiende que vayas al gimnasio para entrenar tus músculos. Pero si dices que estás trabajando “para transformarte en una persona más completa”, muchos te miran como si fueses “un rarito”. Yo no lo entiendo. ¿Acaso hay algo más importante?

 

 

(*) Fuente: http://www.principiamarsupia.com/2013/04/04/las-10-virtudes-para-ser-una-persona-completa/
Imagen: http://www.dailymail.co.uk/home/moslive/article-1302218/ALAIN-DE-BOTTON-Who-cares-going-rain-Thursday.html

 

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Poema Maya

Equilibrio 01

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nadie te da nada, tú eres la fuente.
Vas a recibir lo que des.
Lo que estás dando, es lo que estás siendo.
Lo que estás siendo en relación a otros,
es lo que estás experimentando.

A quién te estás dando?
A quién estás recibiendo?
A quién estás experimentando?

El estado del ser que elijas experimentar
en relación a otros será la causa
de lo que TU MISMO experimentes.

Nadie puede ingresar en tu mundo interior.
Lo que seas en relación a los otros serán contigo.
Es el ser que experimentarás.

La ilusión te hace creer que te relacionas con otros.
Pero eso no es posible.
En todo momento te relacionas contigo mismo
en presencia de otros.

La vida siempre te dará lo que decidas ser.
No importa con quienes te relaciones, tuya será la experiencia.
En todo momento estás eligiendo y decidiendo,
manifestar, crear y experimentar,
algún aspecto de tu ser.

Y son tus aparentes relaciones con los demás,
lo que te permiten conocerte a ti mismo,
en tu propia experiencia.

Solo existe una relación, es la relación contigo mismo.
Los otros y los acontecimientos son ángeles y milagros,
convocados por ti mismo.
En tu camino de realización, en tu sendero hacia tu ser real.

Siempre se te dio, lo que has pedido y
en todo momento pediste al aspecto de tu ser
que decidiste manifestar.
Al final del camino, cuando finalice este capítulo
del libro de tu vida.
Nuevamente serás consciente de la inocencia absoluta,
de quienes te acompañaron y verás que ellos
te permitieron cumplir con tu anhelo jamás imaginado.
La posibilidad de experimentar tus aspectos más elevados.

Verás que ellos cumplieron con todos los pactos acordados,
que te llevaron muchas veces a experimentar tus aspectos
más bajos y así hacer físicamente posible que
te manifiestes conscientemente.

La gran justicia te será revelada, cuando seas capaz de ver,
que nadie jamás te dañó, y que todos los daños recibidos,
fueron por ti imaginados, creados y experimentados.
Similarmente y ante tu sorpresa, también sabrás que
aquellos dolores y sufrimientos
con los que tu creías dañar a otros,
fueron también fruto de tu propia imaginación.
Porque lo que es para ti, es exactamente igual para tus hermanos.

Todo dolor y sufrimiento padecido,
fueron por ellos imaginados, creados y experimentados.

 

 

Fuente (levantada de Internet): http://www.lavidaesfacilydivertida.com/?p=11681
Fuente imagen: http://rmplana.blogspot.com.ar/2011/03/el-equilibrio-pequena-pincelada.html

 

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¿Qué harías de tu vida si el dinero no importara?

Por Alan Watts (voz en off)

Conciencia de ola – Conciencia de agua

Por Dr. Norberto Levy

 

Imaginemos que una ola tuviera autoconciencia y dijera: “Yo soy esta ola que soy”.

Tiene nombre y apellido, fecha de nacimiento, parientes y amigos. Se observa crecer, se compara con sus vecinas y según con quien lo haga dirá: ¡”Qué ola fantástica que soy…!”. O: ¡”Qué pequeña!  ¡Nadie me va a tener en cuenta…!”.

En el momento en el que a esta ola le llega su declinación, siente la angustia ante su muerte: “Yo soy ola, y si dejo de ser ola, dejo de ser… por lo tanto, quiero ser ola la mayor cantidad de tiempo posible… me reconozco en mi condición de ola y todo lo que amenace esa condición  es una amenaza fundamental para mi ser”.

Para una conciencia humana el recorrido de una ola transcurre en menos de un minuto, pero para esta hipotética conciencia es toda una vida, por lo tanto equivaldría a lo que vivimos en 70 u 80 años.

 

“Conciencia de agua”

Imaginemos ahora que esta conciencia de ola, después de haber experimentado la angustia de su muerte y la celebración de su nacimiento miles de millones de veces, experimentara una expansión de su conciencia que le permitiera un buen día decir: “¡Caramba! En realidad lo que yo soy es agua..! Lo que  constituye mi ser esencial es ser agua, y mi condición de ola es una forma temporaria que mi ser agua tiene de manifestarse… Por lo tanto cuando yo termine como ola, lo que termina no es mi ser esencial, sino una forma…

Cuando  esa conciencia registra su condición de agua se ha conectado con un rasgo de su ser que está más allá de su nacimiento y muerte como ola. “Ha tomado contacto con el Espíritu en ella”.

Desde ese estado podría vivir cada momento de su vida como ola sin angustia pues sabría que su ser esencial no está comprometido, y cuando ella  experimentara la cercanía de su propia muerte, podría acompañarla con más serenidad sabiendo que lo que cesa es sólo una forma temporaria.

 

La dimensión humana

Esta expansión de la conciencia es lo que las Tradiciones Espirituales describen como Satori, Iluminación o Liberación Suprema.

Cuando el ser humano alcanza este estado ha trascendido la identificación con su forma particular y se ha conectado con aquello de sí mismo que está más allá de su nombre y apellido, más allá del nacimiento y la muerte.

Ram Dass relata que cuando Ramana Maharishi estaba por morir, sus discípulos estaban desesperados y él les decía: “¡No hagan tanto alboroto! ¡Es como si vendiera mi auto! Sólo me estoy muriendo….

A pesar de lo obvio, vale la pena destacar el “sólo me estoy muriendo…”.

Maharishi había afincado su identidad en ese espacio que está más allá del nacimiento y la muerte. En términos de la metáfora, había alcanzado “conciencia de agua”.

Este nivel, en la dimensión humana, se presenta como la conciencia  que siente y sabe que lo que ella es, es Amor, y que observa desde su “condición de agua” las vicisitudes de “la ola” que, en otro plano también es, pero sabiendo que su identidad no se agota en ella.

 

(Fuente: Fragmento del capítulo Las emociones y la dimensión transpersonal, del libro La Sabiduría de las emociones 2. de Norberto Levy)

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Pep Guardiola, más que un entrenador

Pep Guardiola: “Mi único mérito es amar mi profesión

El entrenador del FC Barcelona, sereno y a la vez emocionado, recibió a principios de septiembre de 2011 la Medalla de Honor, en la categoría de Oro, de la máxima institución de Catalunya. Lea nota completa de La Vanguardia en: http://cort.as/1p02

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