Enfermedad mental y estigma

Por 1decada4.es y Consejería de Salud de la Junta de Andalucía

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La persona con enfermedad mental debe afrontar una doble dificultad para recuperarse: la enfermedad en sí y los prejuicios y discriminaciones que recibe por padecerla. Es el estigma social, una carga de sufrimiento que incrementa innecesariamente los problemas de la enfermedad y constituye uno de los principales obstáculos para el éxito del tratamiento y de la recuperación

 

Los sentimientos de vergüenza y estigmatización que provoca esta enfermedad entre quienes la padecen y sus familiares son la causa de que actualmente muchos enfermos y enfermas no estén diagnosticados/as ni tratados/as, especialmente al comienzo del trastorno, cuando el éxito del tratamiento es mayor. Asimismo, el miedo y la aversión de la sociedad cierra muchas puertas a estas personas: sanitarias, laborales, de vivienda o de relaciones sociales.

El origen del estigma está en estereotipos y mitos injustos heredados de siglos de incomprensión hacia la enfermedad mental. El silencio que la rodea y que la ha convertido en tabú ha mantenido el estereotipo, que es una idea o imagen aceptada de común acuerdo por la sociedad y que permanece invariable. La reiteración de esos estereotipos ha creado sólidos prejuicios, que se ven reflejados en pensamientos y actitudes arbitrarias o parciales respecto de la enfermedad o las personas que la padecen, sin analizar si existe alguna razón que lo justifique.

Finalmente, el prejuicio se plasma en la discriminación, por la cual individuos o grupos de una sociedad privan a otros de sus derechos o beneficios y les dan un trato de inferioridad. En un principio, la estigmatización tendría un carácter originariamente moral, pero con serias consecuencias, ya que se identifica al grupo segregado con el estigma mismo. Al tratar a la persona con enfermedad mental, se hace exclusivamente según su enfermedad, no como una persona como otra cualquiera.

 

LAS ETIQUETAS

El estigma es la etiqueta que se pone sobre la persona y resulta muy difícil desprenderse de ella. Llega a ocultar a ese hombre o esa mujer, porque se la identifica plenamente con el hecho por el que se le etiqueta. El lenguaje da buena muestra de cómo la enfermedad mental se identifica como único rasgo de la personalidad de quienes la padecen. Si tiene esquizofrenia, pasa a ser “esquizofrénico”; si sufre depresión, es una “depresiva”. Algo que actualmente no sucede con otras enfermedades, porque a quien padece cáncer no se le llama “canceroso”.
Una vez que la sociedad subraya la diferencia resulta muy difícil para la persona ser aceptada. Además, la presión interna que sufre para asumir los estereotipos de incapacidad e inutilidad hace que los síntomas de la enfermedad sean más persistentes y creen una sensación de discapacidad.

 

EL AUTOESTIGMA

Una de las consecuencias más graves de la discriminación es la creación del autoestigma. Los prejuicios en muchos casos afectan al enfermo o la enferma hasta el punto que los asumen como verdaderos y pierden la confianza en su recuperación y en sus capacidades para llevar una vida normalizada. Estereotipos y prejuicios acaban por instalarse en la persona, que asume esas actitudes marginadoras y se autodiscrimina. Se generan así reacciones emocionales negativas, se pierde la sensación de dominio sobre su situación personal, incapaz de buscar trabajo o vivir de forma independiente, y es posible que ni siquiera lo intente. Ello le puede llevar a fracasar en su tratamiento, y rechazar más la enfermedad mental que los familiares o el personal de los servicios de salud mental que le atiende.

 

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La palabra “Estigma” proviene del griego y significa “atravesar, hacer un agujero”. El término fue creado para referirse a signos corporales con los que se intentaba exhibir algo malo, como a los esclavos y los ladrones a quienes se estigmatizaba con hierro candente. El término se ha empleado a lo largo de los siglos para indicar que ciertos diagnósticos despiertan prejuicios contra las personas. Por ejemplo, durante la Edad Media, un grupo discriminado fue el de quienes padecían lepra. Más recientemente, a quienes padecen cáncer o sida. La discriminación a las personas con enfermedad mental ha sido una constante a lo largo de los siglos.

 

¿Cómo puedes ayudar a reducir el estigma?

  • Empieza por ti. Las actitudes sólo cambian de persona en persona. Reducir el estigma empieza por ti: repasa tus percepciones sobre la enfermedad mental. ¿Pones etiquetas y estereotipos a personas que la padecen? Puedes comprobar si crees los falsos mitos que la mayoría de la sociedad todavía mantiene.
  • No equipares a personas con su enfermedad. Por ejemplo, una persona con esquizofrenia no es “un esquizofrénico” o “una esquizofrénica”.
  • Informa a los demás. Corrige con tacto las percepciones erróneas sobre la enfermedad mental que observes en otras personas. Comenta y critica noticias en los medios de comunicación, películas o libros que reproduzcan estereotipos y perpetúen el estigma.
  • Participa. Accede al Observatorio, haz partícipe a quienes ofrecen informaciones o comentarios inadecuados o felicita a quien ofrece una imagen objetiva de la enfermedad mental.

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Fuente original: http://www.1decada4.es/volvamosapensar/enfermedadyestigma/
Fuente imagen principal: http://alcaerlamedianoche.blogspot.com/2010/12/fobia.html
Notas complementarias:
-Cómo se crea el estigma (http://www.1decada4.es/volvamosapensar/enfermedadyestigma/como/)
-Eliminar el estigma (http://www.1decada4.es/volvamosapensar/eliminarestigma/)
-Mitos y realidades sobre las enfermedades mentales y las personas que las padecen (http://www.1decada4.es/volvamosapensar/enfermedadyestigma/mitosrealidades/realidades/)

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Ego vs. Autoestima sana

Por Eckhart Tolle

 

 

 

(Fuente: http://youtu.be/i22vb2GDW7M)

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Cómo meditar en 1 minuto

Por Martin Boroson (2010)

 

 

 

© Martin Boroson, 2010
Animado por: http://www.dotpixel.in
Fuente original: http://www.onemomentmeditation.com/
Fuente subtitulada: http://www.youtube.com/watch?v=YJBB8ambUdI&feature=share

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Reencarnación

Por Dr. Norberto Levy

 

 

 

¿Tuvimos otras vidas?

Preguntarnos acerca de otras vidas implica preguntarnos: ¿para qué tener varias vidas? ¿Quién las tiene?, ¿hay algún estado a alcanzar? Y en ese caso ¿cuál es  y cómo se llega hasta allí?

Para intentar responder estas preguntas vamos a apelar a una metáfora. Imaginemos que cada hoja de un árbol tuviera conciencia, nombre y apellido, parientes y amigos, que recordara sus experiencias, etc. y que pudiera decir: “yo soy esta hoja que soy”. Cuando llega un nuevo otoño se pone amarilla, se va secando, se siente envejecer, y un día muere y cae. Podemos imaginar qué sentiría antes de morir: “Todo se acaba para mí. Soy hoja y eso está terminando. ¡Qué dolor!, ¡qué pena!, ¡qué miedo…!

 

¿Eso es lo que llamamos angustia ante la muerte?

Exactamente. Imaginemos ahora que después de muchos ciclos, una nueva hoja que nace, siente: “En realidad lo que yo soy es árbol. Soy árbol experimentándome como hoja. Viviré durante un tiempo esta experiencia de ser hoja…”.  Cuando la hoja ha desarrollado “conciencia de árbol”, sabe que al morir en el próximo otoño, no morirá completamente, que lo que termina es sólo una forma, un ciclo que finaliza. Algo similar a lo que sentimos los humanos cuando completamos cualquier ciclo de nuestra vida.

 

¿Y cómo se pasa, siguiendo con su metáfora, de “la conciencia de hoja” a la “conciencia de árbol”?

Ese es precisamente el punto central. Esa expansión de conciencia no es inmediata. Necesita recorrer un camino, realizar un aprendizaje.   Cuando la “conciencia de hoja” nace, está tan enfocada en esa condición que sólo se percibe como hoja: su color su forma, lo que puede y no puede hacer… Mira a su alrededor y sólo percibe diferencias. Hojas, todas distintas. Es conciente de sí misma y se siente sola y separada del resto.

En el plano humano ocurre algo semejante: necesitamos recorrer muchas experiencias para que la conciencia individual pase de “conciencia de hoja” a otro nivel más expandido: “conciencia de árbol” en la metáfora, o “conciencia de ser” en el nivel humano. La extensión de ese camino, en la mayoría de los casos, supera largamente la duración de una vida individual. Es en este contexto en el que podemos imaginar una sucesión de vidas individuales. Desde esta perspectiva, entonces, cada vida individual puede ser concebida como un domicilio temporario en el cual la conciencia hace su proceso de aprendizaje y crecimiento. Ese sería el para qué de tener varias vidas.

 

¿Y qué es lo que tenemos que aprender?

A mi juicio, lo que básicamente tenemos que aprender es que somos “hojas” integrantes y concientes del “gran árbol universal”, que la trama que nos constituye es el Amor y poder expresar ese Amor en la Tierra.

Cuando sólo nos percibimos como individuos separados -como hojas sueltas- y nos relacionamos con otros, surge, desde el miedo, la necesidad de acumular, poseer, dominar, y ese es el caldo de cultivo de todas las batallas. Esto es lo que se expresa en el mito de Caín y Abel, el primer crimen en el Antiguo Testamento. Caín mata a Abel porque se siente excluido ante Jehová.  La conciencia que cometió ese crimen alberga también, en un nivel más profundo, un intenso dolor y una necesidad de reparación. Las peripecias que recorre para realizar ese aprendizaje es parte de la trama argumental de las experiencias que atravesará, hasta resolverlo. ¿Y qué quiere decir resolverlo? Estar en condiciones de enfrentar la misma escena y poder producir otra respuesta, que resuelva la situación de exclusión, de un modo que sea consensuada por ambos y en la que no haya daño para los protagonistas.

Y hay muchos “Caínes y Abeles” en este momento recorriendo ese itinerario.

Naturalmente que cuando hablamos de estos procesos estamos hablando no sólo de la individualidad particular, acotada en el nombre y apellido, sino también de otro nivel de  identidad, más profundo, que solemos llamar el alma.

 

¿Qué es el alma y en que se diferencia del cuerpo y del espíritu?

Siguiendo con la metáfora, el espíritu es la “conciencia de árbol” que está presente en todas las partes del árbol y en ninguna parte en especial. El alma es la “conciencia de árbol” en la hoja, es decir es el punto focal de la “conciencia de árbol”. Por lo tanto es la conexión que la hoja tiene con el árbol. Por último, el cuerpo está representado por los componentes físicos concretos de la hoja.

Cuando describimos estas diferentes dimensiones podemos reconocer en “la hoja” varios niveles de identidad, todos coexistentes. Tanto la hoja particular que nació en alguna primavera y morirá en algún otoño, como esa matriz básica, esa otra identidad, presente también en la misma hoja y que es similar a la que existía en la hoja del año anterior y continuará en la que la sucede.

Algo equivalente nos ocurre a los seres humanos: luego de siete años hemos renovado todas las células de nuestro cuerpo, pero mantenemos las matrices básicas alrededor de las cuales se forman las nuevas células. De modo que en el plano estrictamente físico somos completamente distintos, pero en las pautas de organización seguimos siendo los mismos, en otro cuerpo. En ese sentido podríamos hablar también de “reencarnación”. Si la percepción de mí mismo quedara enfocada exclusivamente en las células particulares que me constituyen no podría reconocerme como una misma identidad a través de los años.

Lo presento así para que podamos ver los diferentes niveles en los que se manifiesta el proceso de “reencarnación”.

 

¿Ud. cree que tuvo otras vidas?

Tal vez estén en mí, como en todos, todas las vidas que tuvo la vida hasta hoy, aunque en cada uno tengan un diferente grado de énfasis, de presencia; Creo que las matrices, ciertas modalidades y conflictos básicos que ahora estoy viviendo en el envase Norberto Levy tuvieron formas previas de manifestarse. Llegaron hasta acá y continuarán hasta su resolución y renovación, ya sea en este envase o en el que le suceda.

También creo que las formas particulares a través de las cuales fueron vividos dichos temas básicos han ido gestando una cierta identidad de conciencia, que en otro nivel más profundo, también soy. Cuando me conecto con ese plano,  tengo la sensación de que con mi muerte física no terminará la experiencia de esa conciencia, aunque la individualidad Norberto Levy, sí siento que terminará.

De modo que la respuesta a tu pregunta depende del nivel de mi identidad sobre el cual me enfoque.

 

¿Cuáles son esos temas básicos?

Los seres humanos experimentamos relaciones básicas y universales: La relación madre-hijo, padre-hijo, hermanos, amigos, la relación con la pasión amorosa, la pareja, el trabajo, la creación, la declinación y la muerte, etc. Es algo así como el programa de materias que cursamos.  Necesitamos aprender a realizarlas de un modo amoroso para que cumplan su función esencial, que es la de ser un camino de crecimiento y disfrute. Frecuentemente no ocurre así y surgen conflictos. El mito de Caín y Abel del cual antes hablamos metaforiza el conflicto entre hermanos. Esa matriz conflictiva sigue su curso hasta que se resuelve. Algo similar a lo que ocurre entre los lobos: en los comienzos de la evolución cuando luchaban por la hembra o el territorio, la batalla terminaba con la muerte de uno de ellos. Luego de reiterar esa modalidad innumerables veces realizaron un aprendizaje y lograron resolver ese problema de otra manera: el que está siendo derrotado ofrece el cuello a su rival, y entonces el vencedor da por terminada la pelea, se aleja hacia el sitio más alto del terreno y se para allí mientras el otro se va. Este es un modelo típico de mejoramiento en la solución de un conflicto. Han resuelto ese tema con el mínimo daño de los protagonistas.

Los seres humanos recorremos un camino semejante.

Así como la herida marcha hacia la cicatrización, la conciencia marcha hacia la solución, cada vez más amorosa y resolutiva, de los conflictos destructivos que experimenta.

 

¿Es de alguna utilidad recordar vidas anteriores para resolver un conflicto?

Las vidas anteriores sin duda despiertan una fascinación mística. En parte porque vislumbrar la posibilidad de haber tenido vidas anteriores implica que es razonable pensar que habrá nuevas vidas después de ésta. En última instancia remite a ese nivel de la identidad que trasciende nuestra individualidad actual. Pero en relación a si es necesario para resolver un conflicto actual te diría que no es necesario. Stan Groff dice: “Por supuesto que todo lo que le pasa a una persona depende de lo que le ocurrió en los últimos cinco mil millones de años…”  Es una manera de expresar la inabarcable vastedad del pasado en cada uno. Y sin embargo, todo ese pasado está presente en el ahora, se explora en el ahora y se resuelve en el ahora.

 

¿Podría dar un ejemplo?

Tengo un conflicto con la exigencia: me siento exigido y eso me abruma y paraliza. En esta situación, los dos roles: el exigente y el exigido, son partes mías y están presentes ahora. Mi parte exigente demanda imperiosamente resultados, y mi parte exigida no es escuchada ni asistida. Trata de adecuarse a las órdenes que recibe pero como no está psicológicamente instrumentada, no produce los resultados que se le exigen. Entonces acumula impotencia y resentimiento. De ese modo se genera un círculo vicioso que produce cada vez más impotencia y exigencia. Si hago una experiencia de regresión puedo recordar que mis padres me trataban así, y si continúo más allá puedo evocar memorias en la edad media en las que me siento un campesino forzado a pagar más impuestos de los que puedo. Puedo seguir y verme como un esclavo egipcio obligado a latigazos a construir las pirámides… y así sucesivamente. Y también puedo evocarme en el rol opuesto: el de exigente, y recordarme como el implacable recaudador de impuestos o el Faraón que obligaba a sus esclavos sin miramientos. Y así puedo seguir, cada época ofrecerá una escenografía específica…y muy probablemente cierta. ¿Pero esos recuerdos curarán la exigencia? No. Sólo aportarán los antecedentes históricos del problema. La exigencia se cura cuando el exigidor actual vive y comprende el error de la creencia en la que se apoya, percibe el efecto contraproducente que genera sobre el exigido y comienza a escucharlo y asistirlo. Y como te dije antes eso ocurre en el ahora, se explora en el ahora y se resuelve en el ahora. Este problema es tan frecuente que en mi libro La Sabiduría de las Emociones destino un capítulo a mostrar en detalle cómo es ese aprendizaje. Pero este aprendizaje trasciende el tema de la exigencia y está presente por igual en todas las emociones y vínculos conflictivos.

 

¿Eso quiere decir que uno puede trascender su propia historia?

Efectivamente. Cuando uno se familiariza con las pautas de los vínculos conflictivos: exigidor-exigido, dominador-dominado, reprochador-reprochado, vencedor-vencido, controlador-controlado, etc. trasciende las formas particulares a través de las cuales dichos vínculos se expresan. Sé que puedo recorrer toda la historia -tanto la personal como la transpersonal- y encontrar en cada época una forma que le es propia a cada personaje de ese conflicto, pero ya no me centro en la forma sino en la esencia de ese vínculo. Y esa esencia está absolutamente presente en el ahora.

 

¿Puede ser que en otras vidas hayamos sido un animal o una planta?

Para muchos místicos sí y lo que afirman es que cuando una conciencia se expande crece hasta el punto en el que trasciende la comprensión que abarcaba hasta ese momento y puede penetrar en una sabiduría mayor.

 

¿Podemos ser un sabio en una vida, y un dictador en la siguiente?

Si la pregunta es si regresamos a formas inferiores de conciencia, la respuesta es que para el propósito del alma de crecimiento hacia la conciencia de Unidad, esa regresión no cumpliría ninguna función.

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¿Si pudiéramos hacerlo, elegiríamos nacer a esta vida?

Cuenta la tradición hebrea que hace mucho tiempo, los más altos rabinos fueron demandados por la comunidad a responder una pregunta similar: ¿Nacer, es una bendición? Luego de intensas jornadas de debate, como los rabinos no lograban ponerse de acuerdo, hicieron una votación, y el resultado fue: empate. La comunidad reclamaba una respuesta y entonces apelaron a un recurso extremo: Podían convocar a Dios, sólo una vez cada diez años, y decidieron utilizar esa oportunidad. Ya delante de El, un grupo le describió la belleza, la alegría, el éxtasis del amor que encontraban en la vida, y el otro grupo le describió la violencia, el maltrato, la codicia y la injusticia humana que veían. Dios dijo: He escuchado todas las voces… y no puedo inclinar la balanza… Los insto a que de aquí en más vivan de una manera tal que permita que la próxima vez que tengan que dar respuesta a esa pregunta, puedan afirmar que nacer es una bendición. 

 

¿Existe algún momento en que no sea necesario reencarnar mas?

Cuando se haya experimentado y reconocido, en forma total y completa, la propia Divinidad. Volviendo ahora a la metáfora del comienzo: cuando la hoja se reconoce plenamente como hoja y simultáneamente siente y sabe que ella es Árbol.

 

 

(Fuente: Entrevista brindada a F. Cataldo para  “Salud Alternativa”)

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Gregg Braden: Ciencia y Espiritualidad

Entrevista a Gregg Braden

Durante su participación en la película de Louise Hay, “Usted Puede Sanar su Vida”, el científico investigador que ha unido el mundo de la ciencia con el espiritual nos da varias pistas para nuestro despertar y expansión de consciencia. Autor de varios libros, entre ellos “El efecto Isaías” y “El tiempo fractal”, entre otros.

 

Parte 1

Parte 2

Parte 3

 

 

Más información sobre Gregg Braden
.Gregg Braden y El salto cuántico (http://antidoto-conciencia.blogspot.com/2009/07/gregg-braden-y-el-salto-cuantico.html)
.Documental La Ciencia de los Milagros (1/7) (http://www.youtube.com/watch?v=wMGXk3KPXrM)
.Gregg Braden, Página Oficial (http://www.greggbraden.com/)

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Física cuántica y cotidiana (Sonia Fernández-Vidal, física)


Por Marta Iglesias | 20 Mayo 2011 (RevistaFusion.com)

Licenciada en Física por la UAB y doctorada en el campo de la Información y la Óptica Cuántica, en su apuesta por la divulgación científica acaba de publicar ‘La Puerta de los Tres Cerrojos’ (Editorial La Galera)
Sonia Fernández-Vidal ha trabajado en el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN), en el proyecto del nuevo acelerador de partículas Large Hadron Collider (LHC), en el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) y colaborado con la división teórica del Laboratorio Nacional de Los Álamos (LANL). Investigación y docencia son sus dos pasiones, convirtiendo complicadas fórmulas y teorías en conocimientos accesibles para el público general.

-¿Por qué eligió especializarse en física cuántica, frente a otras ramas de la física?
-La física cuántica me parecía muy apasionante porque nos describe el mundo de una manera muy diferente a la que estamos acostumbrados. Todos estos fenómenos que nos describe, como que puedes atravesar paredes, que la realidad se manifiesta cuando la estás observando, que las cosas pueden estar en dos sitios a la vez…. Todo ello me atrajo muchísimo, precisamente porque te permite ver el mundo con ojos diferentes.

-¿Para qué público ha escrito el libro?
-El libro está destinado a los adultos, y precisamente por eso está escrito para niños. En las charlas que yo estaba dando sobre divulgación científica encontraba que a los mayores les daba un poco de miedo introducirse en la física cuántica. Creían que era muy complicado para ellos. Yo deseo romper esa idea preconcebida y acercar la física cuántica a todo el mundo desde la fantasía, desde la magia, desde la visión del niño que todos llevamos dentro.

-La física cuántica explica el funcionamiento de los átomos y sus componentes. Sin embargo, a menudo no nos interesa porque creemos que no nos afecta en nuestra vida cotidiana. ¿Es cierta esa afirmación, o lo más pequeño tiene el poder de cambiar todo nuestro entorno?
-En realidad afecta y muchísimo. Piensa que un tercio de nuestra economía está basada en la física cuántica, como los transistores que llevan los teléfonos móviles, ordenadores, las puertas que se abren el supermercado… Aparte de esta visión práctica, creo que la física cuántica también nos puede ayudar mucho en nuestro día a día. Hasta ahora arrastramos mucho las consecuencias de pensar que el universo es como una máquina enorme, idea heredada de la física clásica o mecanicismo. La física cuántica nos plantea de repente un universo lleno de cosas fantásticas que rozan incluso la magia. Y creo que esta visión diferente del mundo ayuda ante el día a día lleno de incertidumbres, con tanta crisis, en el que necesitamos pensar de manera diferente… La física cuántica nos entrena neurológicamente en una manera creativa de pensar, una manera diferente de afrontar los problemas.

-Por ejemplo, una de las cosas que repite en su libro es “Si quieres que sucedan cosas diferentes, deja de hacer siempre lo mismo”. ¿Por qué una actitud tan lógica resulta tan difícil de erradicar?
-Así se acciona el pensamiento creativo, pero resulta difícil erradicar la inercia porque somos animales de hábitos y a veces cuando hacemos una cosa una y otra vez, la acabamos asumiendo como si fuese una verdad. Incluso en la manera que tenemos de pensar. Fíjate que ahora nos parece que lo más normal del mundo es que las cosas estén determinadas o que el universo funciona como una maquinaria en la que todo está ya hecho, y nosotros somos unas cositas muy pequeñitas dentro de este universo. Lo hemos repetido tantas veces que al final lo aceptamos como una verdad.
Y lo que hoy en día tenemos inculcado como verdad, nos empuja a hacer las cosas siempre del mismo modo, con unos patrones que creo que son una tendencia del mecanicismo. Sin embargo, si sabemos que las cosas no están tan definidas, que todo no tiene porqué ser del mismo modo, que nuestra influencia en el universo puede ser mucho más fuerte de la que nos pensamos, ese conocimiento puede empujarnos también a tener una manera diferente de pensar y de reaccionar ante muchas situaciones cotidianas.

-¿Por qué esa insistencia en el libro de que si deseamos llegar a alguna parte, deben hacerse las preguntas correctas? ¿Es fruto de su vena investigadora?
-Exacto. Una de las primeras premisas cuando haces investigaciones es encontrar cuál es la pregunta correcta. Pero no sólo es en la investigación, sino en nuestro día a día, la manera en la que nos formulamos muchas preguntas, sobre todo cuando tenemos algún tipo de dificultad, puede ser decisivo a la hora de resolverlas. Por ejemplo, si me planteo cómo puede ser que el mundo cuántico funcione de una manera tan imposible, me estoy autobloqueando. Sin embargo, si cambio el enfoque, hago la pregunta correcta: ¿Cómo funciona esto? ¿Por qué lo hace de este modo? Nuestro cerebro funciona como un ordenador y cuando le das un mensaje, reacciona a él. Cuando tú enfocas la pregunta ya de un modo negativo, no esperando encontrar una solución, te quedas enganchado y encerrado en un registro que no te permite encontrar esa solución. Por eso insisto en que es importante que hagas las preguntas correctas si quieres llegar a algún sitio.

 

ATERRIZANDO LA FÍSICA CUÁNTICA


-En su libro desarrolla el Principio de Superposición, indicando que “En el mundo cuántico, las cosas pueden estar en dos sitios al mismo tiempo, o de dos maneras”. ¿Qué traducción tiene eso en el mundo que nos movemos?
-El Principio de Superposición nos indica que la realidad no está definida, es decir, que una partícula puede estar cogiendo el camino de la izquierda y la derecha al mismo tiempo. Sin embargo, cuando un observador -nosotros mismos- queremos mirar esta cosa, saber cómo se hace, pues esta partícula tiene que escoger el ir por la izquierda o por la derecha. Digamos que se manifiesta o se crea esa realidad en ese momento determinado. ¿Cómo nos afecta a nosotros en nuestro día a día? Esa es una pregunta en la que los físicos estamos trabajando, es decir, ¿cómo se hace esta transición desde el mundo más pequeñito, donde pasan estas cosas tan extrañas, que las partículas pueden estar en dos sitios, a nuestro día a día, donde nosotros no podemos ir a la izquierda y la derecha al mismo tiempo? Muchos investigadores están estudiando cómo darle coherencia.

-Por ejemplo, si en nuestra vida tenemos dos opciones, ¿mientras no elijamos existen las dos?
-Exacto. Pero fíjate que lo que dicen los físicos va incluso más allá, es más atrevido. En cierto modo si yo me despierto una mañana de buen humor y me enfrento a un atasco de tráfico, yo puedo escoger cómo vivir mi realidad, si tomármelo bien o mal. Eso influencia a una realidad muy subjetiva. Pero lo que vemos los físicos en los laboratorios es que por el hecho de observar, estamos determinando una realidad objetiva entre comillas. A una partícula le estamos haciendo elegir un camino u otro. Estamos afectando a ese mundo objetivo, externo a nosotros.

-Entonces, ¿con nuestra manera de mirar estamos afectando al mundo que nos rodea?
-Mucho más de lo que pensábamos hasta ahora. Hasta el momento teníamos la visión de los grandes engranajes de un reloj en el que ya está todo hecho y construido. Sin embargo la física cuántica es apasionante porque nos muestra un mundo que se está creando a cada instante.

-Según lo que dices, al observar la partícula, ésta se define. ¿Qué sucede ahí? ¿La partícula tiene conciencia o el observador influye sobre ella?
-La verdad es que esta cosa tan extraña que nos está definiendo la física cuántica, todavía está en discusión y pasa quizás más a la filosofía o metafísica que a la física en sí. Muchos científicos -como el premio Nobel Eugene Wigner- creen que lo que hace que esa partícula se tenga que definir es la consciencia del observador.

-En realidad las partículas no pueden estar en dos lugares a la vez, sino en muchos, dándonos a entender que cualquier realidad es posible…
-Son muchas más, yo siempre pongo dos porque imagino un camino que se divida en dos, pero en física una partícula fundamental puede estar absolutamente en cualquier lugar del espacio.

-Entonces en el mundo cuántico, conviven todas las posibilidades…
-Efectivamente. Ahí está. Todo lo que es posible, está sucediendo al mismo tiempo.

-Hablemos ahora del Entrelazamiento: “En el instante del Big Bang el origen del Universo, todas las partículas nacieron juntas y, por lo tanto, entrelazadas. Todo lo que existe en el Universo se ha formado a partir de aquellas partículas.” ¿El Amor o la Unidad, que sólo se entiende con connotaciones religiosas, tiene entonces una base científica, siendo algo más lógico que sobrenatural?
-Se puede hacer una analogía muy bonita. No puedo entrar a decir que la física cuántica demuestre cualquier tipo de creencia religiosa porque entraríamos en un campo muy discutido en el que, de momento la ciencia no está suficientemente madura como para enfrentarse a demostraciones de carácter de fe. De todos modos, estoy totalmente de acuerdo contigo en pararse a reflexionar en que esta última energía es el Amor, efectivamente.

-Sin embargo, aunque uno puede mentalmente elegir no vivir esa unidad, está dando la espalda a la realidad…
-Diría que estás yendo contra ti mismo, sí. Estamos todos mucho más interrelacionados con todos de lo que nos pensamos. Absolutamente todas las partículas de las que estamos formados surgieron en el Big Bang, cuando se creó este universo, por tanto estamos interrelacionados desde ese mismo punto. Supongo que si tuviésemos esta visión, seríamos más cuidadosos con la naturaleza, la gente que nos rodea…

-Nos recuerda en el libro que la luz es a la vez una onda y una partícula, pudiendo funcionar como ambas. Y nosotros, ¿qué somos?
-Pues ondas y partículas al mismo tiempo. En 1905, Albert Einstein en uno de sus artículos por el que ganó el Nobel de Física precisamente lanzó esta idea de que la luz son ondas y partículas al mismo tiempo. Unos pocos años más tarde Louis de Broglie en su tesis doctoral -que de hecho fue apoyada por Albert Einstein- defendió que no sólo la luz tenía estas propiedades tan raras y especiales, sino que los electrones o las partículas de las que nosotros también estamos formados, también pueden ser ondas y partículas al mismo tiempo.

-Entonces tenemos que cambiar nuestra manera de vernos…
-Efectivamente, porque somos ondas y partículas al mismo tiempo. Y podemos actuar como partícula o como onda. Existe una probabilidad de que toda tú, como onda que eres, aparezcas en Júpiter una mañana al despertarte. El tiempo que tendrías que esperar para que ello sucediera sería mayor que el que tiene el universo, pero existe esa posibilidad. Ello abre tu mente a muchas posibilidades y amplía el horizonte de tu vida.

-¿En qué se basa la percepción de nuestro mundo si lo que vemos es fundamentalmente espacio vacío o si realmente no tocamos las cosas…?
-Hace un tiempo leí que en Monza (Italia) habían prohibido las peceras redondas, argumentando que eran una crueldad para los peces porque veían una realidad completamente alterada. Sin embargo yo pensé que aunque tenían una visión deformada, era coherente para ellos. En realidad nosotros también estamos metidos en otra pecera en la que estamos observando y aceptando la realidad del mundo que nuestros sentidos y nuestro cerebro interpreta sobre el mundo que nos rodea. Cuando entramos en el tema de qué es la realidad, la física cuántica nos destroza todos los mitos y creencias que hemos ido acumulando durante años.

-La física cuántica (microcosmos) se rige por unas leyes y la clásica (macrocosmos) por otras, no están unificadas y sin embargo nosotros sí nos movemos en un mundo unificado, sin fracturas. ¿Cuál es su apuesta personal por la unificación?
-Ahora hay una teoría que está volviendo a coger mucha fuerza y es la de las supercuerdas. Se está yendo a once dimensiones -en vez de en 3D vivimos en once dimensiones-, y está intentando unificar todas las fuerzas y teorías que existen sobre el universo. Pero yo creo que poco a poco, no sé si en esta dirección u otra, vamos a ir acercándonos a una teoría final que cumplirá el sueño de Albert Einstein.

-Trabajando en el Laboratorio Nacional de Los Alamos (LANL) en un proyecto sobre decoherencia e información cuántica, reflexionó sobre las consecuencias y responsabilidad de sus investigaciones. ¿Hasta qué punto hay que experimentar y cuándo aplicar la humildad, ya que desconocemos lo que podemos alterar?
-En Los Alamos fue donde se construyó la primera bomba atómica, en el Proyecto Manhattan. La ciencia es un arma de doble filo. Nos puede aportar muchísimo conocimiento: puede servirnos para ampliar mucho nuestras consciencias como seres humanos y saber que estamos mucho más interrelacionados, ampliando esa consciencia de unidad con toda la humanidad, la naturaleza, incluso todo el cosmos; y paralelamente también nos proporciona grandes fuentes de energía que a la vez pueden ser utilizadas como grandes armas. La elección es de todos los seres humanos, dependerá de nosotros qué uso le queremos dar a todo este esfuerzo y conocimiento. Yo soy optimista. Creo que el ser humano acabará desarrollando -y de hecho lo está haciendo cada vez más- su parte de consciencia, de convivencia , que nos va a ayudar a vivir mucho mejor.

(Fuente: http://www.revistafusion.com/201105202090/Ciencia/Ciencia/fisica-cuantica-y-cotidiana-sonia-fernandez-vidal-fisica.htm)

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