Zona de Confort & Zona de Aprendizaje

Idea: Matti Hemmi
Dibujo: Ramón Rodríguez
Realización: Haiku Films

Rick Lavoie, un especialista en educación de niños, compara las fichas de póker con la autoestima. ¡Imperdible!

Una milla, mil veces

 

3 derechos más, por favor

Extracto de Humberto Maturana*

Mafalda-Equivocarse

 

“[…] En mi laboratorio, tengo una carta de la Declaración de los Derechos Humanos de Naciones Unidas clavada en la pared. Hay treinta derechos consignados en ella. Yo he agregado dos derechos a esa lista. Mis alumnos han agregado uno más. Noten ustedes que la carta de los derechos humanos es un acto declarativo cultural en un intento neomatrístico que pretende recuperar un modo de vivir en el mutuo respeto entre iguales. Los derechos humanos no son naturales, son una obra conspirativa para una convivencia en un proyecto común neomatrístico que se quiere vivir. Es por esto que ha resultado tan difícil vivir de acuerdo a ellos. Para que los derechos humanos tengan presencia uno tiene que quererlos, si uno no los quiere, no tienen ninguna presencia. Pero si uno quiere la coinspiración que ellos representan, uno puede agregar otros que uno considera que requieren ser reconocidos en el espacio de convivencia neomatrística que les da origen. Como dije, yo he agregado dos y mis alumnos han agregado un tercero.

  1. El derecho a equivocarse, el derecho a cometer errores. Pienso que el derecho a equivocarse es fundamental, porque si uno no tiene derecho a equivocarse no tiene cómo corregir los errores porque no tiene cómo verlos. Los sistemas autoritarios jamás se equivocan, porque para equivocarse uno tiene que aceptar que no es autoridad. Tiene que aceptar que no es dueño de la verdad. Por esto el derecho a equivocarse es un derecho fundamental.
  2. El otro derecho que yo agregué, es el derecho a cambiar de opinión. Vivimos un mundo que nos exige ser iguales siempre. Ejemplo: a veces a uno lo acusan: «usted hace 20 años dijo tal cosa, ahora está diciendo algo distinto». Ciertamente dije cosas distintas hace 20 años, algunas de las cuales me alegra haberlas dicho, y otras no. La verdad es que hay ciertas cosas que yo quisiera no haber dicho jamás en mi vida, pero el haberme dado cuenta de que fueron indeseables me permite cambiar de opinión. Pero si el otro no me deja cambiar de opinión, ¿cómo suelto la verdad y acepto mi error? y tengo que soltar una verdad para tener otra. En fin, para moverme en un espacio de respeto al otro necesito no ser dueño de la verdad, y para no ser dueño de la verdad necesito poder cambiar de perspectiva, es decir, necesito poder cambiar de opinión.
  3. El tercer derecho, agregado por mis alumnos, es el derecho a irse. Claro, la convivencia no debe ser una cárcel. Para terminar quiero volver al principio, quiero volver a la mirada que permite verse parte de un sistema de seres que se respetan mutuamente. Pero para respetarse mutuamente, hay que haber vivido en el respeto mutuo. Ese es el comienzo de nuestra historia: una convivencia en el mutuo respeto que añoramos tanto que en algún momento hemos querido recuperar en un acto conspirativo internacional, la declaración de los derechos humanos, veamos si podemos vivir de acuerdo a nuestros deseos.”

 

 

(*): Fuente: http://es.scribd.com/doc/14088731/Maturana-Humberto-Modo-de-Vida-Y-Cultura

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Yo no soy

Por Tomás Vela

Uncle_Sam_(pointing_finger)

 

Una de las distorsiones más nocivas que me encontré hasta ahora es aquella que sostiene que el afuera puede definirme, contarme cómo soy o, incluso, qué es lo que soy. Ese afuera podrá ser la televisión,  algunos libros, mis queridos padres, los amigos cercanos y los conocidos lejanos, el culto que profeso o combato, determinado partido político, la educación informal o las carreras universitarias. La lista es larga y puede resultarnos muy pesada, pero sólo hasta que sospechamos por primera vez que tal vez, sólo tal vez, YO NO SOY eso que dicen de mí.

YO NO SOY la ropa que tengo, la plata que gano, los amigos que elijo, las ideas que me gustan, ni la ciudad en que nací. TAMPOCO SOY el auto que manejo, ni el que me gustaría manejar; el acento con el que hablo, o el silencio al que me puedo llamar; la gente que me quiere mucho, ni la que dice que no me puede tragar; el partido político que proclama el país en el que quiero vivir, ni el que declara la antítesis como única expresión civil de libertad.

YO NO SOY lo que vos pensás que soy, ni lo que yo pienso que soy. Vos, como yo, nos vamos a relacionar entre nosotros según la opinión que tengamos del otro, y eso es algo tan cambiante y dinámico como arbitrario y difícil de predecir. Podré, eso sí, modificar la opinión que tengo de mí mismo y de los otros, pero sólo cuando yo active el mecanismo que corresponda por mis propios medios (o acepte del afuera alguna opinión que me convenza)

Si me gustan las milanesas con papas fritas y a vos te gustan los ñoquis con salsa de tomates, cuesta imaginar que por eso nos podamos pelear. Sin embargo, algo raro pasa en ciertas relaciones cuando discutimos, nos peleamos, insultamos, ofendemos y hasta matamos por tener gustos diferentes.

“No se trata de meras opiniones o de simples creencias, sino que son creencias con las que nos identificamos y que, en consecuencia, defendemos con uñas y dientes como si nos fuera la vida en ello. El impulso natural de autoconservación que adquirimos en la selva ha terminado interiorizándose e involucrando a nuestras opiniones” (Vea Creencias y opiniones)

La cita (del físico británico David Bohm) refleja hasta qué punto la distorsión entre lo que SÍ SOY y lo que me creo que soy, pero NO SOY, puede orientar una vida entera al combate y la argumentación eterna en pos de sostener lo que me gusta (ideas, objetos, logros, lo que sea) y rechazar del modo más elocuente posible lo que me disgusta. Pero, ¿para qué hago esto? Si sólo se trata de uno de los muchos puntos de vista posibles, ¿para qué lo defiendo o para qué ataco el que sostiene la otra persona?

Si YO NO SOY el menú de mi dieta ni las palabras que piense o use para hablar, podré elegir milanesas, ñoquis o repollitos de bruselas según el entrenamiento de mi paladar; y me gustarán los caminos, tendencias, y compañeros de ruta según el lugar (o estado) al que quiera llegar. Saber o recordar lo que YO NO SOY puede propiciar el avanzar y disfrutar todo lo que quiera probar.

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Las 10 virtudes para ser una persona completa

Por Principia Marsupia*

Alain De Botton (Foto: Neil Wilder / Corbis Outline)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras publicar “Religión para ateos el año pasado, Alain de Botton recibió ataques de todos los lados. Los creyentes le acusaban de despreciar las tradiciones religiosas. A los ateos no les gustó que defendiese que las religiones también encierran valores que merece la pena conservar.

El escritor suizo respondió a sus críticos planteando una pregunta: ¿cómo serían los 10 mandamientos si pudiésemos reescribirlos? ¿Cualés son las 10 virtudes más importantes para un ser humano? Aquí está su lista:

 

1.- Resiliencia: Seguir adelante cuando sólo vemos oscuridad en nuestro futuro. Aceptar que las decepciones y los reveses forman parte de cualquier vida humana. No asustar a otras personas con nuestros miedos.

2.- Empatía: La capacidad de conectar con las experiencias de otra persona. Y también el coraje de ponerse en el lugar del otro y mirarse a sí mismo con honestidad.

3.- Paciencia: Con frecuencia perdemos los nervios porque creemos que las cosas tendrían que ser perfectas. Los humanos hemos avanzado mucho en algunos aspectos (por ejemplo en la tecnología) pero muy poco en otros: por ejemplo, en la capacidad para aceptar que las cosas no siempre son como queremos.

4.- Sacrificio: De forma natural, todos buscamos nuestro propio beneficio. Pero también tenemos una capacidad milagrosa para, en algunas ocasiones, olvidar nuestros intereses personales y sacrificarnos por otra persona o por una causa.

5.- Buenos modales: Los buenos modales tienen mala fama. Normalmente asumimos que “ser educado” es sinónimo de “ser falso” y lo contrario de “ser nosotros mismos”. Pero los modales son una regla necesaria para cualquier civilización y están íntimamente asociados a la tolerancia: la capacidad de vivir junto a personas con las que nunca estaremos de acuerdo.

6.- Sentido del humor.

7.- Consciencia de uno mismo: No hacer responsables a los demás de todos nuestros problemas o cambios de humor.

8.- Perdón.

9.- Esperanza: El pesimismo no es necesariamente un signo de “inteligencia y profundidad intelectual”, ni el optimismo un reflejo de necedad.

10.- Confianza: A veces no alcanzamos nuestros sueños por el simple hecho de que no nos atrevemos a intentarlos. La confianza no es arrogancia, sino la consciencia de que nuestras vidas son cortas y de que, en realidad, tenemos muy poco que perder cuando nos arriesgamos a luchar por lo que queremos.

 

Con esta lista, De Bottom se ganó un nuevo grupo de detractores: algunos de sus colegas filósofos le acusan de “olvidar el rigor intelectual” y centrar su trabajo en un tema propio de “vulgares libros de autoayuda”. Pero, como explica el autor suizo:

Vivimos en una sociedad en la que todo el mundo entiende que vayas al gimnasio para entrenar tus músculos. Pero si dices que estás trabajando “para transformarte en una persona más completa”, muchos te miran como si fueses “un rarito”. Yo no lo entiendo. ¿Acaso hay algo más importante?

 

 

(*) Fuente: http://www.principiamarsupia.com/2013/04/04/las-10-virtudes-para-ser-una-persona-completa/
Imagen: http://www.dailymail.co.uk/home/moslive/article-1302218/ALAIN-DE-BOTTON-Who-cares-going-rain-Thursday.html

 

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¿Qué harías de tu vida si el dinero no importara?

Por Alan Watts (voz en off)

La Vergüenza

 

 

Por Dr. Norberto Levy (extracto La Sabiduría de las Emociones)

 

Cómo se cura la vergüenza

 

Hemos observado que la vergüenza tiene muchos matices y facetas. En este capítulo nos centraremos en la resolución de la vergüenza que inhibe la acción de mostrarse y expresarse, pues es la más frecuente, la que más trastornos produce y la que más necesita ser comprendida y resuelta:

«Me da vergüenza que me saquen fotos; Me da vergüenza bailar… o cantar… o hablar en público…», etc.

 

• Es importante revisar cómo es el avergonzador interno de cada uno. El avergonzador interno es esa voz que, o bien imagina que los otros van a burlarse de nuestro deseo de mostrarnos y de los fallos en nuestra performance, o bien esa misma voz lo hace, diciéndonos, por ejemplo: «¡Cómo puede ser que hayas cometido semejante fallo (desafinado, tropezado, tartamudeado, vacilado… etc.). ¡Eres ridículo! ¡No mereces que te tengan en consideración ni te quieran…! ¡Mejor desaparece!»

 

Ese aspecto necesita aprender que si bien su función es informarnos de que nos hemos equivocado, el sentido último de esa información es ayudarnos a capacitarnos, no destruirnos.

 

El aspecto avergonzador actúa como si la vida fuera una serie ininterrumpida de escenas de examen, y ante cada situación que a uno le toca protagonizar, él funciona como un severo profesor que no enseña, que sólo toma examen y aprueba o reprueba. Reprobar significa aquí burlar, descalificar y excluir.

Lo que el avergonzador necesita incluir es el componente de aprendizaje que existe en la vida, en el que cada uno ejercita su condición de aprendiz que continuamente ensaya, explora, acierta y se equivoca. Y comprender que ese movimiento nunca cesa.

 

 

(Fuente: http://www.facebook.com/notes/autoasistencia-psicol%C3%B3gica/la-verguenza/165377353600846, extractado de La Sabiduria de las Emociones del Dr. Norberto Levy;
Fuente Imagen: http://pinterest.com/pin/153403931027701564/)

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Certezas

 

Traducción

Agente K (Tommy Lee Jones) – […] Ellos están felices. Piensan que tienen tomada la mano de todo.

Agente J (Will Smith) – ¿Por qué el gran secreto? La gente es inteligente. Ellos pueden manejar la situación.

Agente K (Tommy Lee Jones) – Una persona es inteligente. La gente es tonta, miedosa, animales peligrosos, y tú lo sabes.
1500 años atrás, todo el mundo sabía que la Tierra era el centro del universo. Hace 500 años, todo el mundo sabía que la Tierra era plana. Y hace 15 minutos, tú  sabías que la gente estaba sola en este planeta.
Imagínate lo que sabrás mañana…


Men in Black (1997)

 

Original Version

Agent K ­(Tommy Lee Jones) – [] They’re happy. They think they have a good bead on things.

Agent J (Will Smith) – Why the big secret? People are smart. They can handle it.

Agent K ­(Tommy Lee Jones) – A person is smart. People are dumb, panicky, dangerous animals, and you know it.
1500 years ago, everybody knew that the Earth was the center of the universe. 500 years ago, everybody knew that the Earth was flat. And 15 minutes ago, you knew that people were alone on this planet.
Imagine what you’ll know tomorrow…

 

 

Fuente:

http://www.youtube.com/watch?v=jT6h2CUWLzQ

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