Zona de Confort & Zona de Aprendizaje

Idea: Matti Hemmi
Dibujo: Ramón Rodríguez
Realización: Haiku Films

Rick Lavoie, un especialista en educación de niños, compara las fichas de póker con la autoestima. ¡Imperdible!

 

 

Logan Laplante es un niño de 13 años que fue sacado del sistema tradicional de educación para ser enseñado en casa, mira su video y aprende, tiene mucho que enseñarte

Video con subtítulos en español: http://www.upsocl.com/comunidad/esto-es-lo-que-pasa-cuando-un-nino-de-13-anos-abandona-la-escuela/

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3 derechos más, por favor

Extracto de Humberto Maturana*

Mafalda-Equivocarse

 

“[…] En mi laboratorio, tengo una carta de la Declaración de los Derechos Humanos de Naciones Unidas clavada en la pared. Hay treinta derechos consignados en ella. Yo he agregado dos derechos a esa lista. Mis alumnos han agregado uno más. Noten ustedes que la carta de los derechos humanos es un acto declarativo cultural en un intento neomatrístico que pretende recuperar un modo de vivir en el mutuo respeto entre iguales. Los derechos humanos no son naturales, son una obra conspirativa para una convivencia en un proyecto común neomatrístico que se quiere vivir. Es por esto que ha resultado tan difícil vivir de acuerdo a ellos. Para que los derechos humanos tengan presencia uno tiene que quererlos, si uno no los quiere, no tienen ninguna presencia. Pero si uno quiere la coinspiración que ellos representan, uno puede agregar otros que uno considera que requieren ser reconocidos en el espacio de convivencia neomatrística que les da origen. Como dije, yo he agregado dos y mis alumnos han agregado un tercero.

  1. El derecho a equivocarse, el derecho a cometer errores. Pienso que el derecho a equivocarse es fundamental, porque si uno no tiene derecho a equivocarse no tiene cómo corregir los errores porque no tiene cómo verlos. Los sistemas autoritarios jamás se equivocan, porque para equivocarse uno tiene que aceptar que no es autoridad. Tiene que aceptar que no es dueño de la verdad. Por esto el derecho a equivocarse es un derecho fundamental.
  2. El otro derecho que yo agregué, es el derecho a cambiar de opinión. Vivimos un mundo que nos exige ser iguales siempre. Ejemplo: a veces a uno lo acusan: «usted hace 20 años dijo tal cosa, ahora está diciendo algo distinto». Ciertamente dije cosas distintas hace 20 años, algunas de las cuales me alegra haberlas dicho, y otras no. La verdad es que hay ciertas cosas que yo quisiera no haber dicho jamás en mi vida, pero el haberme dado cuenta de que fueron indeseables me permite cambiar de opinión. Pero si el otro no me deja cambiar de opinión, ¿cómo suelto la verdad y acepto mi error? y tengo que soltar una verdad para tener otra. En fin, para moverme en un espacio de respeto al otro necesito no ser dueño de la verdad, y para no ser dueño de la verdad necesito poder cambiar de perspectiva, es decir, necesito poder cambiar de opinión.
  3. El tercer derecho, agregado por mis alumnos, es el derecho a irse. Claro, la convivencia no debe ser una cárcel. Para terminar quiero volver al principio, quiero volver a la mirada que permite verse parte de un sistema de seres que se respetan mutuamente. Pero para respetarse mutuamente, hay que haber vivido en el respeto mutuo. Ese es el comienzo de nuestra historia: una convivencia en el mutuo respeto que añoramos tanto que en algún momento hemos querido recuperar en un acto conspirativo internacional, la declaración de los derechos humanos, veamos si podemos vivir de acuerdo a nuestros deseos.”

 

 

(*): Fuente: http://es.scribd.com/doc/14088731/Maturana-Humberto-Modo-de-Vida-Y-Cultura

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Yo no soy

Por Tomás Vela

Uncle_Sam_(pointing_finger)

 

Una de las distorsiones más nocivas que me encontré hasta ahora es aquella que sostiene que el afuera puede definirme, contarme cómo soy o, incluso, qué es lo que soy. Ese afuera podrá ser la televisión,  algunos libros, mis queridos padres, los amigos cercanos y los conocidos lejanos, el culto que profeso o combato, determinado partido político, la educación informal o las carreras universitarias. La lista es larga y puede resultarnos muy pesada, pero sólo hasta que sospechamos por primera vez que tal vez, sólo tal vez, YO NO SOY eso que dicen de mí.

YO NO SOY la ropa que tengo, la plata que gano, los amigos que elijo, las ideas que me gustan, ni la ciudad en que nací. TAMPOCO SOY el auto que manejo, ni el que me gustaría manejar; el acento con el que hablo, o el silencio al que me puedo llamar; la gente que me quiere mucho, ni la que dice que no me puede tragar; el partido político que proclama el país en el que quiero vivir, ni el que declara la antítesis como única expresión civil de libertad.

YO NO SOY lo que vos pensás que soy, ni lo que yo pienso que soy. Vos, como yo, nos vamos a relacionar entre nosotros según la opinión que tengamos del otro, y eso es algo tan cambiante y dinámico como arbitrario y difícil de predecir. Podré, eso sí, modificar la opinión que tengo de mí mismo y de los otros, pero sólo cuando yo active el mecanismo que corresponda por mis propios medios (o acepte del afuera alguna opinión que me convenza)

Si me gustan las milanesas con papas fritas y a vos te gustan los ñoquis con salsa de tomates, cuesta imaginar que por eso nos podamos pelear. Sin embargo, algo raro pasa en ciertas relaciones cuando discutimos, nos peleamos, insultamos, ofendemos y hasta matamos por tener gustos diferentes.

“No se trata de meras opiniones o de simples creencias, sino que son creencias con las que nos identificamos y que, en consecuencia, defendemos con uñas y dientes como si nos fuera la vida en ello. El impulso natural de autoconservación que adquirimos en la selva ha terminado interiorizándose e involucrando a nuestras opiniones” (Vea Creencias y opiniones)

La cita (del físico británico David Bohm) refleja hasta qué punto la distorsión entre lo que SÍ SOY y lo que me creo que soy, pero NO SOY, puede orientar una vida entera al combate y la argumentación eterna en pos de sostener lo que me gusta (ideas, objetos, logros, lo que sea) y rechazar del modo más elocuente posible lo que me disgusta. Pero, ¿para qué hago esto? Si sólo se trata de uno de los muchos puntos de vista posibles, ¿para qué lo defiendo o para qué ataco el que sostiene la otra persona?

Si YO NO SOY el menú de mi dieta ni las palabras que piense o use para hablar, podré elegir milanesas, ñoquis o repollitos de bruselas según el entrenamiento de mi paladar; y me gustarán los caminos, tendencias, y compañeros de ruta según el lugar (o estado) al que quiera llegar. Saber o recordar lo que YO NO SOY puede propiciar el avanzar y disfrutar todo lo que quiera probar.

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¿Te ayudo o acompaño?

Por Tomás Vela

keyboard and two persons on white background

Me encuentro frente a alguien que está atravesando un momento difícil, más complejo de lo que suele vivir como cotidiano, y ese alguien es una persona importante para mí. Quiero contribuir de alguna manera a que él (o ella) supere su situación conflictiva e, incluso, recupere su bienestar original: ¿lo ayudo o acompaño?

Lo primero será (aunque se trate de un caso hipotético) distinguir que al ayudar pongo al servicio del otro una serie de recursos que pueden modificar la situación en cuestión. Para transformar en acción mi deseo de ayudar el otro deberá primero aceptarla (o pedirla) y luego comprometerse con aquello que la ayuda implica según, por supuesto, la lectura que el beneficiado haga de la misma. Si como coach ofrezco ayudar o asistir (que a los fines prácticos, aquí sería lo mismo) a alguien, lo que espero de esa persona es que escuche mi propuesta, si le sirve la tome o modifiquemos juntos, y realice las acciones acordadas.

Al acompañar, en cambio, si bien puedo seguir poniendo mis recursos al servicio del otro, mi papel será más “de Guardia”, por llamarlo de alguna manera: el otro aceptará mis aportes o no, se comprometerá o no, e incluso registrará mi presencia o no según el estado en que se encuentre y las elecciones que tome respecto a mi ofrecimiento.

En la ayuda o asistencia existe cierta pendiente entre quien ofrece y a quien le es ofrecida, pues le estoy dando algo que no tiene a alguien a cambio de su aceptación al ofrecimiento y compromiso de hacer uso del mismo (cuando en la ayuda aparece la retribución económica casi seguro lo llamaré “trabajo”) Por otra parte, en el acompañamiento la pendiente se hace horizontal y la relación se hará pareja (de iguales o semejantes; pares), y será el acompañado el que determine cuál será su grado de aceptación de nuestra compañía.

Tanto en la ayuda como en el acompañamiento se establecen ciertos acuerdos, por lo que, independientemente de que te esté ayudando o acompañando, en algo me estoy comprometiendo contigo cuando lo hago (ese algo variará según la calidad del vínculo y las sucesivas actualizaciones del mismo) Yo me comprometo con él (o ella); pero él, repito, sólo se comprometerá si acepta la ayuda o asistencia (y no necesariamente con el acompañamiento)

Entonces, ¿te ayudo o te acompaño? Tal vez lo más apropiado sea preguntarle a quien queremos ayudar o acompañar de qué modo quiere que estemos con él (podría ser de ambos), respetando su decisión y sin tomarnos personalmente si opta por alguna que nosotros no hubiéramos querido que elija. Que el otro nos sepa dispuestos y que nosotros actuemos en consecuencia de lo que nos comprometimos a hacer, me resulta, a priori, el máximo premio a aspirar. Será una señal contundente de que ese que nos importa se siente querido, valorado y respetado en sintonía a como yo lo quiero, valoro y respeto.

 

 

Imagen: http://microsofthelpnow.com/wp-content/uploads/2012/11/pc_problems_need_help.jpg

 

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Las 10 virtudes para ser una persona completa

Por Principia Marsupia*

Alain De Botton (Foto: Neil Wilder / Corbis Outline)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras publicar “Religión para ateos el año pasado, Alain de Botton recibió ataques de todos los lados. Los creyentes le acusaban de despreciar las tradiciones religiosas. A los ateos no les gustó que defendiese que las religiones también encierran valores que merece la pena conservar.

El escritor suizo respondió a sus críticos planteando una pregunta: ¿cómo serían los 10 mandamientos si pudiésemos reescribirlos? ¿Cualés son las 10 virtudes más importantes para un ser humano? Aquí está su lista:

 

1.- Resiliencia: Seguir adelante cuando sólo vemos oscuridad en nuestro futuro. Aceptar que las decepciones y los reveses forman parte de cualquier vida humana. No asustar a otras personas con nuestros miedos.

2.- Empatía: La capacidad de conectar con las experiencias de otra persona. Y también el coraje de ponerse en el lugar del otro y mirarse a sí mismo con honestidad.

3.- Paciencia: Con frecuencia perdemos los nervios porque creemos que las cosas tendrían que ser perfectas. Los humanos hemos avanzado mucho en algunos aspectos (por ejemplo en la tecnología) pero muy poco en otros: por ejemplo, en la capacidad para aceptar que las cosas no siempre son como queremos.

4.- Sacrificio: De forma natural, todos buscamos nuestro propio beneficio. Pero también tenemos una capacidad milagrosa para, en algunas ocasiones, olvidar nuestros intereses personales y sacrificarnos por otra persona o por una causa.

5.- Buenos modales: Los buenos modales tienen mala fama. Normalmente asumimos que “ser educado” es sinónimo de “ser falso” y lo contrario de “ser nosotros mismos”. Pero los modales son una regla necesaria para cualquier civilización y están íntimamente asociados a la tolerancia: la capacidad de vivir junto a personas con las que nunca estaremos de acuerdo.

6.- Sentido del humor.

7.- Consciencia de uno mismo: No hacer responsables a los demás de todos nuestros problemas o cambios de humor.

8.- Perdón.

9.- Esperanza: El pesimismo no es necesariamente un signo de “inteligencia y profundidad intelectual”, ni el optimismo un reflejo de necedad.

10.- Confianza: A veces no alcanzamos nuestros sueños por el simple hecho de que no nos atrevemos a intentarlos. La confianza no es arrogancia, sino la consciencia de que nuestras vidas son cortas y de que, en realidad, tenemos muy poco que perder cuando nos arriesgamos a luchar por lo que queremos.

 

Con esta lista, De Bottom se ganó un nuevo grupo de detractores: algunos de sus colegas filósofos le acusan de “olvidar el rigor intelectual” y centrar su trabajo en un tema propio de “vulgares libros de autoayuda”. Pero, como explica el autor suizo:

Vivimos en una sociedad en la que todo el mundo entiende que vayas al gimnasio para entrenar tus músculos. Pero si dices que estás trabajando “para transformarte en una persona más completa”, muchos te miran como si fueses “un rarito”. Yo no lo entiendo. ¿Acaso hay algo más importante?

 

 

(*) Fuente: http://www.principiamarsupia.com/2013/04/04/las-10-virtudes-para-ser-una-persona-completa/
Imagen: http://www.dailymail.co.uk/home/moslive/article-1302218/ALAIN-DE-BOTTON-Who-cares-going-rain-Thursday.html

 

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Ho´oponopono: El arte de hacerse 100% responsable (Entrevista a Xavier Moya)

Por Carmelo Urso*

 

Carmelo Urso: Hermano Xavier, un gran gusto reencontrarme contigo, tú desde la bella Guadalajara, yo desde la trepidante Caracas. Me gustaría conversar contigo acerca del Ho´oponopono… por cierto, ¡vaya nombre para una disciplina espiritual! ¿Podrías decirles a los lectores y lectoras en qué consiste Ho’oponopono? ¿De dónde es originario?

Xavier Moya: Claro Carmelo; antes de empezar un saludo para ti y para todos los lectores. En estos momentos estoy muy movido, por lo que le está pasando a Haití y además porque dentro de mi familia nuclear tengo uno de mis dos hijos que trabaja en la ONU y es especialista en prevención de desastres y te puedes imaginar dónde está ahora…. el Gobierno de México le solicitó sus servicios a la ONU para que fuera para allá, así que estaba en dos cosas a la vez, la primera semana al servicio del gobierno federal mexicano y la segunda al servicio de las Naciones Unidas.

Fuerte su experiencia y aún cuando él ya ha estado en desastres nunca le había tocado ver tantas muertes humanas, muy fuerte. Yo también conozco Haití, y ojalá sirva para que muchos países nos comprometamos a no permitir nunca más que un país del mundo viva como ha estado viviendo desde hace 100 años Haití, entre miseria y muerte. Como latinoamericanos no lo podemos permitir nunca más ¡es vergonzoso para todos!

Bien, entremos en el tema del Ho’oponopono.
Ho’oponopono, en términos fáciles de entender, podría traducirse como:

 

“CORREGIR UN ERROR”

“Ho” significa “Causa” y “Oponopono” significa “Perfección” o sea volver al estado original, dicho de otra forma… “corregir el error”

La técnica, si se pudiera llamar así, es ancestral y la transmiten de generación en generación los “Cajunas” que serían lo más cercano a nuestros “Chamanes”.

Es una disciplina que más que espiritual a mi me gusta llamarle mental, aun cuando sabemos que espíritu y mente no están separados.

En las comunidades o antiguas tribus indígenas cuando tenían problemas de relaciones entre personas o malas relaciones tribales, aplicaban el Ho’oponopono para resolverlas. Por ejemplo alguien cometía un robo, propiedad de una tribu, para evitar el conflicto tribal los “cajunas” chamanes aplicaban la disciplina mental.

Carmelo Urso: ¿Quién es el Doctor Ihaleakalá Hew Len? ¿Cuál es su aporte en la sistematización del Ho´oponopono?

Xavier Moya: La disciplina fue transmitida al Dr. Len por la “cajuna” Mornah Nalamaku Simeona ya fallecida hace unos años. Lo que hizo el Dr. Len, que es doctor en psicología, fue primero usarla y además adaptarla a los términos actuales en inglés, para que todos la pudiéramos comprender.

Expresaba la “cajuna”: “Nosotros estamos aquí solamente para traer paz a nuestra propia vida, y si traemos paz a nuestra propia vida, todo nuestro alrededor encuentra su propio lugar, su propio ritmo y paz”… ¡¡¡y esto es todo lo que es el Ho’oponopono!!!

Carmelo Urso: Una de las premisas del Ho’oponopono es que “toda cura es auto-cura”. ¿Podrías comentar el significado de este axioma?

Xavier Moya: Bueno, este axioma está claro si primero entendemos o más bien, aceptamos los principios del Ho’oponopono, que son seis:

PRINCIPIOS/CONCEPTOS
a) El universo físico es una realización de mis propios pensamientos.
b) Si mis pensamientos son destructivos (cancerígenos), ellos crean una realidad de enfermedad.
c) Si mis pensamientos son perfectos, ellos crean una realidad desbordando amor.
d) Yo soy 100% responsable de crear mi universo físico tal como es.
e) Yo soy 100% responsable de corregir los pensamientos cancerígenos que crean una realidad de enfermedad.
f) Nada existe allá afuera. Todo existe como pensamientos en mi mente.

O sea, si creemos lo anterior podemos aceptar que “Nada que yo creo existe más que en mi realidad, yo creo mi propia realidad”. Tú creas todo tu mundo físico, con excepción de los “seres conscientes”. Los seres conscientes no los creas, “los invitas a entrar a tu realidad” por decirlo de alguna forma.

Ejemplo: si tu pareja te grita, es porque tú tienes un concepto de pareja que debe gritar, tienes un concepto de pareja que después de ciertos años de convivencia debe ser gritona y poco atenta, ése es tu concepto y él-ella aceptó (así encaja dentro de tu realidad). Pero si tú dejas de ver a tu pareja como alguien que después de cierto tiempo tiene que estar de mal humor y ser poco atenta, entonces se le quita esa forma de ser, porque tú le invitaste y él-ella aceptó; si tú cambias él-ella cambia, se acabó el acuerdo, por así decirlo.

Nuestro “intelecto” no dispone de los recursos para resolver problemas, él solo puede manejarlos y… ¡manejarlos no es resolverlos!

Carmelo Urso: “Perdón”, “Lo siento mucho”, “Te amo” y “Estoy Agradecido” son frases terapéuticas que suelen usarse en Ho´oponopono. ¿Podrías explicar cómo pueden ser usadas para sanar aspectos físicos o emocionales de nuestras vidas?

Xavier Moya: Al hacer el Ho’oponopono tu pides a la Divinidad a la Fuente que limpie y purifique el origen de esos problemas, que son acuerdos, las memorias. Así neutraliza la energía que asociamos a determinada persona, lugar o cosa.

En el proceso esta energía es liberada y transmutada en pura Luz por la Divinidad, la Fuente. Y el espacio mental por así explicarlo, es llenado por Luz Divina.

Al decir “Lo siento mucho” “perdóname” o “te amo”…o “estoy agradecido” varias veces, simbólicamente en nuestra mente significan: “Divinidad limpia en mi lo que está contribuyendo para que yo vea este problema, lo siento mucho ver a esa persona de esta forma tan horrible, perdóname por verla así de horrible, te amo y estoy agradecido porque sé que tú sanarás estas memorias horribles que he venido cargando”.

Yo no las puedo sanar, están en mi inconsciente y no sé como acceder a él, pero tú si sabes. “Gracias”.

“Lo siento mucho” es reconocer que algo (no importa qué, pues no lo sé) penetró en mi sistema de pensamiento, yo quiero el perdón por el cual me atraje eso. Al decir “perdóname” no significa que le pides a la Fuente que te perdone, tú pides a la Fuente que te ayude a perdonarte… ¡¡¡Ojo, no es lo mismo !!!

La palabra ”gracias” ó estoy agradecido es mi expresión de gratitud, mi fe en que será resuelto para el bien mayor de todos los involucrados, (lo cual yo no sé hacerlo pero la Fuente sí sabe) .

“Te amo” transmuta la energía bloqueada que es el problema, en energía fluyendo, te vuelve a unir a la “Fuente”.

No olvides que según uno de los principios escritos anteriormente y en nuestra psicología actual “lo que tú ves de errado en el prójimo también existe en ti” sino fuera así tú no lo podrías ver en el prójimo. A esto se le llama “proyección”.

“Yo soy 100% responsable de crear mi universo físico tal como es”.

Xavier Moya: Este es, el 4° principio del Ho’oponopono, y proviene de un principio anterior el que dice “El Universo físico es una realización de mis pensamientos”.

En la tradición hinduista al universo físico le llaman “Maya”, maya significa ilusión, ó sueño, es algo que yo construyo mentalmente pero que no me doy cuenta que construyo, o sea yo mismo me lo escondo para no aceptar que yo estoy creando mi realidad momento a momento con lo que yo pienso y por las creencias que tengo, (las creencias que aprendí de pequeño que provienen de miles de generaciones antes que la mía, memoria).

Al no darme cuenta lo único que se me ocurre es pensar que yo no tengo poder para nada ni tan solo tengo mente, sólo tengo cuerpo. Por ello alguien más ha de ser responsable de lo que me acontece…..así culpo a otra persona y si no, culpo a un hecho y si no se puede ni a persona, ni a hecho, ni a las circunstancias, en última instancia culpo a la Divinidad.

“Nada existe allá afuera. Todo existe como pensamientos en mi mente”.

No recordamos que tenemos una mente muy poderosa, no recordamos que el cuerpo no es el que piensa, ni dirige, el cuerpo sigue los dictámenes de la mente, así es como todo funciona bien o mal en mi cuerpo, mis células, mis funciones internas, todo, todo tiene que ver con quien lo dirige, y el director es mi mente. (Aclaro mi mente no es mi cerebro, mi cerebro es un receptor para el sistema nervioso del cuerpo físico).

Luego pues, fuera de mi cuerpo no hay nada, ni mundo, ni universo, ni nada, todos somos una sola mente, un solo espíritu, pero creemos que somos muchos cuerpos.

Sin embargo esta mente es tan poderosa que crea imágenes, proyecta, percibe, etc.… y nosotros no lo sabemos y sólo percibimos, por tanto no entendemos que nos sucede, así de esta forma nos enojamos, reímos, atacamos o somos amorosos, aún que en la mayoría de ocasiones no tenemos consciencia profunda de nuestras reacciones y por tanto de lo que actuamos.
Carmelo Urso: Xavier, ¿cómo fue tu encuentro personal con el Hooponopono? ¿Qué aspectos de ti mismo –vale decir, del Universo entero- te ha permitido sanar?

Xavier Moya: Pues mira ya sabes que desde hace muchos años soy facilitador de Un Curso de Milagros, y como tal cuando a mi me regalaron el primer manual de Ho’oponopono y lo leí, me quedé boquiabierto porque me dije eso tiene los mismos principios que Un Curso de Milagros y proviene de una tradición muy alejada del continente americano, pero muy sabia. Luego tomé el curso de actualización con el Dr. Len vía internet, con traducción simultánea al español desde Los Angeles con una maravillosa mujer que también facilita el taller y es una gran conocedora que se llama Mabel Katz.

La sanación es una decisión, el estar enfermo es una decisión, entonces, decidir sanarte es decir “quiero ver la vida desde otro ángulo, no la quiero ver como me la han enseñado, ¡que no es posible verlo de otra forma? Y con esta aseveración dicha desde el corazón, te empiezan a llegar formas para ti, y en mi caso además de ser en primera instancia para mi, también son para que las transmita a los demás, porque a eso me dedico.

Ya me conoces Carmelo que yo no me cuezo en el primer hervor, tengo más de 60 años y te puedo decir que aunque soy como cualquier otro ser humano, no estoy enfermo, no me duele nada, y si alguna vez siento incomodidad de alguna parte del cuerpo me digo…. Que está sucediendo contigo, que memoria…que creencia..y generalmente la descubro. Curar es cosa fácil cuando podemos darnos cuenta pronto de que se trata el pensamiento, seguido de emoción, seguido de bloqueo energético a nuestro cuerpo, curar con las manos es fácil.

En mis momentos obscuros (que también tengo), afortunadamente cada vez me duran menos tiempo porque me doy cuenta antes de lo que me sucede, he aplicado la técnica del Ho’oponopono y hablando en plata, lo que es mas difícil es la constancia, porque el momento del mundo que estamos viviendo no valora el esfuerzo, no valora la constancia, valora lo opuesto, lo rápido, lo fácil, luego pues tenemos problemas cuando se trata de ser constante, y esta técnica requiere constancia y como nuestra mente ego va en contra nuestra, y nos empieza a bombardear con ideas, como: eso no sirve ¿te das cuenta? Ya hace días que lo estás haciendo y nada sucede!!! Estas perdiendo el tiempo!!!

Pero los cajunas lo que tenían era tiempo, ellos vivían para resolver problemas de su comunidad y por tanto le dedicaban una parte grande del tiempo diario al trabajo.

De hecho lo maravilloso y increíble de lo que logró el Dr. Len de curar un grupo grande de personas agresivas y sicóticas de un hospital siquiátrico, solo con aplicar la técnica de Ho’oponopono, le requirió meses de trabajar diario muchas horas con los expedientes de cada uno de los enfermos, sin siquiera tener contacto con ellos, para él era su trabajo y de eso vivía.

Carmelo Urso: Xavier, ¿qué similitudes y conexiones podrían establecerse entre el Ho’oponopono y “Un Curso de Milagros”?

Xavier Moya: Mira la similitud está en lo esencial, y lo esencial del Ho’oponopono son sus principios que yo los expongo en seis.

El último principio que reza “NADA EXISTE ALLÍ AFUERA. TODO EXISTE COMO PENSAMIENTOS EN MI MENTE” es el mismo que propone y enseña Un Curso de Milagros. Las personas de pronto tratan de adaptar UCDM a su religión y la mayoría lo logran pero eso no es lo que enseña el Curso. El curso nos enseña que este mundo que vivimos no es real, es real para los sentidos porque para eso fueron creados, pero eso no significa que sea verdadero, es real dentro de mi mente ahí está el engaño.

Yo creo que lo que veo es real, porque mis ojos me lo dicen o mis oídos lo escuchan pero no entendemos que son construcciones mentales, de ahí que en estos cursos aprendemos a “perdonar” por lo que “no” nos han hecho. Nuestra percepción es el resultado de nuestra “proyección” y entonces vemos lo que queremos ver, eso en el sistema de pensamiento del mundo, el cual hemos aprendido, es un pensamiento inaceptable y mentalmente demente. Acepto que cuando digo “mundo” me refiero a cualquier persona que no esté en el mundo de la terapia y de la sicología. Yo soy terapeuta Guestalt y en nuestro mundo esas ideas son no solo aceptables sino necesarias para pode acceder a ser terapeuta.

Y en Ho’oponopono sucede lo mismo “NADA EXISTE ALLÍ AFUERA, TODO EXISTE COMO PENSAMIENTOS EN MI MENTE”

El Ho’oponopono es un taller fantástico si la persona se compromete a practicar, no es suficiente saberlo, no es suficiente asistir y quedarse con el manual que yo facilito a mis alumnos que toman el taller, necesitamos hacerlo nuestro y eso lo logramos de la misma forma que aprendimos a hablar, repitiendo, repitiendo muchas veces, para que se nos haga un pensamiento reflejo.

Carmelo Urso: Hermano, explícale a los lectores y lectoras de Iberoamérica dónde facilitas tus talleres de Ho’oponopono y cuanto duran.

Xavier Moya: Pues normalmente facilito el taller en un espacio donde los asistentes estén lejos de sus casas, es importante el desconectarse de los teléfonos celulares móviles, las responsabilidades del hogar y del trabajo. Solemos estar en un hotel que sea muy tranquilo, o en ocasiones en casas de ejercicios que tengan jardines para practicar, ya que tenemos tiempos de práctica durante el taller.

El taller Ho’oponopono tiene una duración de día y medio, o sea necesitamos estar una noche fuera de casa. Lo expongo en tres bloques de 4 horas cada uno, por ejemplo una tarde y el día siguiente completo. La disciplina del Ho’oponopono utiliza mucho “El niño interior” por lo que se nos hace obligatorio a lo largo del taller utilizar dos largas meditaciones para entrar en el espacio de “mi niño interior”. Es un taller muy amoroso y nada complicado, porque te va llevando de la mano a espacios interiores sin tanto miedo.

Fue un placer Carmelo, haber podido responderte estas preguntas de este taller Ho’oponopono que yo imparto varias veces al año en distintos lugares de la republica mexicana.

Un gran abrazo hasta Venezuela.

 

(*) Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com
twitter: @carmelourso
http://twitter.com/carmelourso

Xavier Moya
www.milagrosgdl.com.mx

Fuente: http://carmelourso.wordpress.com/2010/02/08/ho%C2%B4oponopono-el-arte-de-hacerse-100-por-ciento-responsable-entrevista-a-xavier-moya/
Imágenes: http://carmelourso.files.wordpress.com/2010/02/te-amo.jpg y http://carmelourso.files.wordpress.com/2009/09/xavier-moya.jpg

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Placer y Disfrute

Por Mihaly Csikszentmihalyi (extracto del libro Fluir*)

 

 

 

“Cuando pensamos qué tipo de experiencia mejora la vida, la mayoría de la gente piensa, en primer lugar, que esa felicidad consiste en experimentar placer: la buena comida, el sexo y todas las comodidades que ese dinero puede comprar. Nos imaginamos la satisfacción de viajar a lugares exóticos y estar rodeados por gente interesante y caros artilugios. Si no podemos conseguir estas metas que los coloridos y vistosos anuncios nos recuerdan que debemos perseguir, entonces nos sentiremos felices decidiéndonos por una tarde tranquila frente al televisor con un vaso de licor cerca.

 

“El placer es un sentimiento de satisfacción que uno logra cuando la información en la conciencia nos dice que hemos conseguido cumplir con las expectativas controladas por los programas biológicos o por el condicionamiento social. El sabor del alimento es agradable cuando tenemos hambre, porque reduce un desequilibrio fisiológico. Descansar por la noche, mientras estamos absorbiendo pasivamente información de los medios de comunicación, con alcohol o drogas para embotar la mente sobreexcitada por las exigencias del trabajo, es agradablemente relajante. Viajar a Acapulco es placentero porque la estimulante novedad recupera nuestro paladar harto de las repetitivas rutinas de la vida cotidiana, y porque sabemos que así es como la “gente guapa” también pasa el tiempo.

 

“El placer es un componente importante de la calidad de vida, pero por sí mismo no trae felicidad. El sueño, el descanso, el alimento y el sexo nos ofrecen reconstituyentes experiencias homeostáticas que ordenan de nuevo la conciencia después de que la intrusión de las necesidades del cuerpo haya provocado entropía psíquica. Pero no producen crecimiento psicológico. No agregan complejidad a la personalidad. El placer nos ayuda a mantener el orden, pero, por sí mismo, no puede crear un nuevo orden en la conciencia.

 

“Cuando la gente cavila sobre qué hace que su vida sea más agradable, tiende a ir más allá de los recuerdos divertidos y comienza a recordar otros sucesos, otras experiencias que se superponen con las experiencias placenteras pero que caen en una categoría que merece un nombre aparte: el disfrute.

 

Los sucesos capaces de hacernos disfrutar ocurren cuando una persona no solamente ha cumplido alguna expectativa anterior o satisfizo una necesidad o un deseo, sino también cuando ha ido más allá de lo que él o ella se habían programado hacer y logran algo inesperado, tal vez algo que nunca habían imaginado.

 

“El disfrute está caracterizado por este movimiento hacia delante: por un sentimiento de novedad, de realización. Jugar un partido de tenis en que se ponga a prueba la propia capacidad es agradable, como leer un libro que nos revela las cosas bajo una nueva luz, como tener una conversación que nos conduce a expresar unas ideas que no sabíamos que tuviésemos. Es agradable cerrar un acuerdo comercial tras una difícil negociación, o contemplar el trabajo bien hecho. Ninguna de estas experiencias puede haber resultado particularmente placentera mientras la estábamos realizando, pero después, cuando pensamos sobre ella, decimos: ‘realmente era divertido’ y deseamos que nos suceda otra vez. Después de un suceso agradable sabemos que hemos cambiado, que nuestra personalidad ha crecido: en algunos aspectos hemos llegado a ser más complejos como resultado de ello.

 

“Las experiencias que dan placer pueden dar también disfrute, pero las dos sensaciones son bastante diferentes. Por ejemplo, todos sentimos placer al comer. Pero disfrutar del alimento, sin embargo, es más difícil. Un gourmet disfruta comiendo, como lo haría cualquiera que ponga la atención suficiente en una comida como para discriminar las diversas sensaciones que nos produce. Como este ejemplo sugiere, podemos experimentar placer sin invertir en ello energía psíquica, considerando que el disfrute sucede únicamente como resultado de una atención poco usual. Una persona puede sentir placer sin realizar esfuerzo alguno si los centros apropiados en su cerebro se estimulan eléctricamente o como resultado de la estimulación química de las drogas. Pero es imposible disfrutar de un partido de tenis, de un libro o de una conversación a menos que la atención esté totalmente concentrada en esa actividad.

 

“Es por esta razón que el placer es tan evanescente y por lo que la personalidad no crece como consecuencia de las experiencias placenteras. La complejidad requiere que se invierta energía psíquica en metas nuevas que sean relativamente un desafío. Es fácil de ver este proceso en los niños: durante los primeros años de vida cada niño es una pequeña ‘máquina de aprender’ que intenta nuevos movimientos, nuevas palabras a diario. La absorta concentración que aparece en la cara del niño cada vez que aprende una nueva habilidad es un buen indicio de qué es el disfrute. Y cada ejemplo de agradable aprendizaje se agrega a la complejidad creciente de la personalidad del niño.

 

“Por desgracia, esta conexión natural entre el crecimiento y el disfrute tiende a desaparecer con el tiempo. Quizá porque ‘aprender’ llega a ser una imposición externa cuando empieza el proceso educativo; la excitación al dominar nuevas habilidades desaparece gradualmente. Llega a ser algo demasiado fácil quedarse dentro de los límites estrechos de la personalidad que se han desarrollado hasta llegar a la adolescencia. Pero si uno es demasiado complaciente y siente que la energía psíquica que podría invertir en nuevas direcciones se derrochará a menos que haya una buena oportunidad de conseguir gratificaciones extrínsecas, uno puede acabar por no disfrutar de la vida y el placer será la única fuente de experiencias positivas.

 

“Por otra parte, muchos individuos continúan esforzándose para seguir disfrutando en lo que hacen. Conocí a un anciano en uno de los decrépitos suburbios de Nápoles que conseguía vivir precariamente gracias a una tienda de antigüedades que su familia había poseído durante generaciones. Una mañana, una próspera dama estadounidense entró en la tienda y, después de mirar alrededor durante un rato, preguntó el precio de un par de putti barrocos de madera, esos rechonchos querubines tan estimados por los artesanos napolitanos de hace unos siglos y por sus imitadores contemporáneos. El signor Orsini, el propietario, pidió un precio exorbitante. La mujer sacó su cartera de cheques de viaje y estaba dispuesta a pagar. Yo retuve la respiración, contento por el beneficio inesperado al alcance de mi amigo. Pero no conocía bien al signor Orsini. Se puso morado, y con agitación apenas contenida acompañó a la clienta hasta fuera de la tienda: ‘No, no, signora, lo lamento, pero no puedo venderle esos ángeles’. Y seguía repitiendo a la sorprendida mujer: ‘No puedo hacer negocios con usted, ¿comprende?’ Después de que la turista finalmente se alejase, se calmó y me explicó: ‘Si me estuviese muriendo de hambre, habría tomado el dinero. Pero puesto que no me muero de hambre, ¿por qué tengo que hacer un negocio que no me divierte? Yo disfruto con el enfrentamiento de ingenios que implica regatear, cuando las dos personas tratan de superar el uno al otro con trucos y con elocuencia. Ella ni siquiera sabía fingir. No sabía regatear. Ni siquiera pensó que iba a tratar de aprovecharme de ella. Si hubiese vendido estas piezas a esa mujer a ese precio ridículo, me sentiría engañado’. Poca gente, en el sur de Italia o en cualquier otra parte, tiene esta extraña actitud hacia las transacciones comerciales. Pero sospecho que no disfrutan de su trabajo tanto como el signor Orsini.

 

“Sin el disfrute la vida puede soportarse, e incluso puede ser placentera. Pero puede ser así sólo precariamente, y dependerá de la suerte y de la cooperación del ambiente externo. Sin embargo, para ganar control personal sobre la calidad de la experiencia uno necesita aprender a cómo encontrar disfrute en lo que sucede día a día.”

 

 

(*) Fuente: Mihaly Csikszentmihalyi. Extracto del libro Fluir (Flow), Editorial Kairós, Barcelona (págs. 77 a 81)

 

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