Emociones

Por Norberto Levy

Las emociones consideradas conflictivas por nuestra sociedad son en realidad valiosas señales que remiten a problemas latentes. Por eso, escucharlas y dejarse orientar por ellas implica convertirlas en un instrumento productivo. Así, el miedo señala una desproporción entre una amenaza y los recursos con que se cuenta para resolverla, el enojo es el resultado de un deseo frustrado por algún obstáculo, y el sentimiento de culpa indica que hemos transgredido alguna norma de nuestro código moral. Sólo si aprendemos a interpretar adecuadamente la información que nos aportan estas emociones “negativas”, podremos llegar a aprovecharlas para localizar los problemas subyacentes y empezar a actuar para solucionarlos.

 

INTRODUCCIÓN A LA AUTOASISTENCIA PSICOLÓGICA I

INTRODUCCIÓN A LA AUTOASISTENCIA PSICOLÓGICA II

 

 

Más información:
-Qué es la Autoasistencia Psicológica (https://zasct.wordpress.com/2011/11/11/que-es-la-autoasistencia-psicologica/)
-Autoasistencia Psicológica, Página Oficial (http://www.autoasistencia.com.ar/

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¿Competir nos hace mejores?

Por Norberto Levy

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-¿ES BUENO COMPETIR?
-Competir es bueno en las situaciones en las que es necesario competir. Y es destructivo en las situaciones en donde no hay que competir. Espero que podamos distinguir estas dos áreas porque sobre eso hay mucha confusión. Veamos entonces para qué sirve: La competencia es útil como una forma de seleccionar al más apto para acceder a algo de lo cual no hay disponibilidad para todos. Es clásico ver entre los animales la competencia de dos machos por una hembra, por el territorio, o por un lugar en las jerarquías sociales que organizan esa comunidad. Entre nosotros los humanos pasa también lo mismo y alrededor de los mismos temas. Dos varones compitiendo por una mujer o viceversa, dos o más postulantes para ocupar un cargo laboral o la típica competencia deportiva: varios competidores para alcanzar la copa y sus premios. Otra función que cumple es que ayuda a conocerse más a través de la comparación que está implícita en la competencia, por eso es muy común entre chicos y adolescentes: Los otros me dan un marco de referencia que me ubica en qué lugar de la escala estoy.
Y la otra función que cumple es que es uno de los estímulos, aunque no el más importante, para el mejoramiento personal: ¡A ver quién lo hace mejor !…, hasta aquí se llegó, veré si puedo superarlo…!


¿QUÉ QUIERE DECIR COMPETIR BIEN?
-Uno compite bien cuando:
1) Uno reconoce que la situación requiere competir,
2) Cuando uno entrega lo máximo de sí para lograr el mayor rendimiento,
3) Cuando uno  sabe que puede ganar o perder y está preparado para los dos resultados.
Estar preparado para perder quiere decir que uno puede evaluar el propio rendimiento y entrega, más allá del resultado. Es decir, cuando apuesta al máximo rendimiento y no queda “colgado” exclusivamente del resultado final. El deporte es un buen ejemplo de esto. Cuando al perder puedo sentir: “yo entregué lo máximo de mí. Estoy satisfecho (o no) con lo que hice. El otro me ganó porque lo hizo mejor. Me duele haber perdido pero felicito a mi rival por su performance”. Por la confusión que tenemos, solemos creer que esa actitud es debilidad, falta de determinación, y el pasaporte seguro para seguir perdiendo, y en realidad es exactamente lo contrario. Afortunadamente hay un creciente número de deportistas que ya lo están comprendiendo. Uno de los tenistas más destacados, declaró: Ser un buen perdedor cuando a uno le toca perder es lo que más ayuda a progresar.
4) Cuando uno reconoce que competir también tiene sus reglas y que lo prioritario es lograr el propósito, es decir ganar, respetando las pautas convenidas.


-¿ESTO TIENE QUE VER CON EL “GANAR COMO SEA”?
-Efectivamente. Esa es una frase muy común que se la usa como sinónimo de intensa voluntad de triunfo y sin embargo lo que expresa es algo muy distinto: que el modo no importa, que lo único que vale es el fin, es decir, es otra forma más de “el fin justifica los medios”. Esta es una de las distorsiones más graves del competir.   Cuando uno busca perfeccionarse en las triquiñuelas, en el “como sea”, simultáneamente va descuidando la capacitación necesaria para triunfar “en buena ley”.  Esta actitud, que en la Argentina se llama “la avivada”, conduce no sólo a la corrupción, sino también en el mediano y el largo plazo, a  la ineficacia y la decadencia. 


-¿EXISTE EL MIEDO A GANAR?
-Se habla mucho de eso, pero en realidad, lo que la inmensa mayoría de las personas con dificultad para ganar padece es el miedo a NO ganar, es decir, miedo a perder. La confusión se produce porque se manifiesta como dificultad para ganar, pero la causa profunda es otra: muchas ganas de ganar y mucho miedo a perder. Creemos que las ganas de ganar son siempre beneficiosas, pero no es así. Cuando son excesivas y no están equilibradas, son contraproducentes: producen tensión, rigidez y torpeza. Aunque parezca paradójico lo que más ayuda a ganar en una competencia es estar preparado para perder. Eso es lo que da la calma mínima necesaria que le permite a uno desplegar lo mejor de sí. Y lo que se suele alentar es exactamente lo contrario!. Los deportistas declaran, y es socialmente muy valorado: ¡Voy a ganar sí o sí y ni contemplo la posibilidad de perder. Esa es la actitud más inadecuada para encarar una competencia y es la expresión de una equivocadísima creencia que existe acerca de qué es tener “espíritu ganador”.


-¿EN QUE SITUACIONES NO ES NECESARIO COMPETIR?
-Los seres humanos realizamos muchas interacciones: jugar, aprender, crear, cooperar, resolver problemas, construir, disfrutar, padecer, compartir, enseñar, curar, crecer, asociarnos, separarnos, amar, respetar, acompañar, contemplar, etc. ….. y competir es una acción más, entre ellas. Podríamos decir que “la casa de la vida” tiene más de cien habitaciones, y una de ellas, sólo una de ellas es la competencia. Y por una extraordinaria y grave confusión, lo que es una habitación de la casa lo hemos convertido en la casa misma. Esto es lo que llamamos la cultura competitiva.


-¿Y EN QUE CONSISTE LA CULTURA COMPETITIVA?
-La cultura competitiva es la que considera el ganar como el valor supremo. Una frase popular americana dice: “ganar no es todo…, es lo único”. Un empresario televisivo declaró: “no quiero volver a mi casa, cada día, sin haberle torcido el brazo a alguien”. Una persona me comentó: “Cuando llego a un lugar nuevo, lo primero que me pregunto es: ¿quién es acá el enemigo?”  Cuando esto ocurre quiere decir que ya se ha instalado no sólo como actitud si no también como modelo mental para comprender y actuar en cada situación. Entonces veo competencia y actúo competitivamente en todos lados, aún donde la competencia no es necesaria: en la pareja, en la familia, entre  amigos, en un equipo de trabajo, etc. Converso con un niño y le pregunto: “¿a quién querés más, a tu papá o a tu mamá?” Y así voy diseminando y expandiendo ese “virus” psicológico destructivo que es la competencia innecesaria. Y esto es una verdadera desgracia para todos. Cuando la competencia se instala en espacios que están regidos por la cooperación, la trama básica del intercambio fértil se desgarra, ya sea el individuo mismo, la familia o el tejido social. Y eso preanuncia, a la corta o a la larga, desintegración y catástrofe. Se dice, y con razón, que toda comunidad en la que predomine el yo (de la competencia) por sobre el nosotros (de la cooperación) es inviable.


-¿PORQUE ES TAN FUERTE LA CULTURA COMPETITIVA?
-En parte creo que es una etapa inmadura en la evolución de la conciencia de la especie humana.
Además está fortalecida por creencias equivocadas: una de ellas es la que dice que la esencia de la vida es la de ser una batalla permanente en la que sobrevive el más fuerte. Esa es la visión darwiniana de la vida. Desde ya que discrepo con esta creencia. Creo que la batalla existe pero es un componente parcial de la totalidad. Me inclino más hacia una visión sistémica de la vida en donde lo esencial es la complementariedad y la cooperación. David Bohm, premio Nobel de física, presentaba este punto de vista en un Simposium y le preguntaron: “¿Ud. cree, entonces, que la mente competitiva es señal de debilidad?”,  y él contestó: “No, la mente competitiva es sencillamente un error, es la señal de una confusión.” Los participantes rieron ante lo sorpresivo de la respuesta, pero cuando la conciencia percibe la unidad que subyace en todo lo existente y reconoce a cada una de las partes como componentes necesarios de esa unidad,  puede ver inmediatamente el error de la competencia. Lo ve con la misma claridad con que observaríamos el disparate de la mano derecha compitiendo con la izquierda.
¿Podemos imaginar la escena en la que, mientras nos lavamos las manos, la izquierda no coopera con la derecha y viceversa, en la tarea de tomar el jabón, frotarse, dejarlo para enjuagarse, secarse, etc.? Y que no lo hacen porque cada una quiere ser la ganadora en la acción de lavarse las manos…
Por más absurdo que parezca, eso es lo que hacemos en el marco social cuando nos movemos en la cultura competitiva.


-¿EN QUE OTRAS AREAS COMPETIMOS INNECESARIAMENTE?
-Hace poco volvieron unos jóvenes de las Olimpíadas de Matemáticas. Estamos tan habituados a la intoxicación de la cultura competitiva que ya nos parece normal, pero observemos este ejemplo con sencillez e ingenuidad. ¿Qué función cumple la competencia en las matemáticas? ¿No es acaso forzarla dentro del molde de la competencia porque no hay otro modelo mental que organice un encuentro atractivo entre matemáticos? ¿No sería interesante que los organizadores utilizaran su inteligencia para diseñar un problema común que para ser resuelto requiriera de la colaboración de todos y que el resultado fuera: o todos logran -y comparten la celebración- o no lo resuelven y comparten la frustración?
De ese modo utilizarían a las matemáticas para lo que realmente sirve: resolver problemas, y entrenarían a los participantes en el delicado arte de compartir, distribuir tareas, intercambiar, aprender, integrar, aplicar, comprobar, etc.
Pareciera que creemos que sólo existe la motivación para ganar y el placer de ganar y nos hemos desconectado de otra forma de disfrute que es mucho más profunda y sostenida: la experiencia del desafío común y el logro compartido.


-¿LA COMPETENCIA NO ES EL MOTOR DE LA EXCELENCIA?
-Es un motor, pero apenas un pequeño motor accesorio. De ninguna manera es el motor principal. Y sin embargo se lo suele ver al revés. Vamos a mostrarlo en el plano deportivo por una cuestión didáctica pero vale para todas las áreas: Mucha gente cree que cuanto más odie al rival mejor jugará. Esa actitud lleva a logros fugaces y a catástrofes reiteradas. De todos los ingredientes que estimulan la excelencia, la competencia ocupa un lugar menor. Quien se apoya en ella como columna vertebral acumula más tensión, tortura, y depresión que logro. El motor más poderoso de la excelencia es el amor a la excelencia y el disfrute que siento mientras hago lo que hago.
Cuando uno ha perdido la capacidad de disfrutar lo que hace, busca “remendarlo” apoyándose en “el placer de ganar”. Para sentirse bien entonces necesita ganarle a alguien y que haya un perdedor al lado. Ese camino lleva inevitablemente al stress, la soledad y  la depresión.


-¿ES BUENO COMPETIR CON UNO MISMO?
-Es frecuente escuchar: tengo que ganarle a mi parte miedosa y hacer eso que siempre quiero hacer y no puedo… Es importante que sepamos que si derroto a mi parte miedosa, ella se queda peor, con más miedo que antes y allí se inicia un círculo vicioso que la agrava cada vez más. A la parte miedosa no hay que vencerla, hay que curarla, que es muy distinto. Eso significa escucharla, respetarla y brindarle el trato interior que necesita para que pueda sentirse respaldada y fortalecida. Este cambio de actitud es tan importante que destino un capítulo de mi libro: La Sabiduría de las Emociones a mostrar ese cambio en todos sus detalles. La actitud de derrotar lo que no me gusta de mí es otra distorsión de la cultura competitiva que aplica el modelo de batalla a todo, aún en las áreas de la salud. Y cuando en el terreno de la salud -física o psíquica- se libra una guerra, irremediablemente todos pierden.


-¿Y LA COMPETENCIA POR EL PODER?
-En las relaciones primarias de afecto, es decir la pareja, la familia, los amigos, no rige la ley del poder en el sentido de alguien que manda y otro que obedece. La ley que rige es la de la interconsulta, la propuesta y el acuerdo consensuado. Esto parece que nos cuesta mucho entenderlo. Creemos que el orden y la organización surgen sólo cuando se define quién manda y quién obedece, y luego se produce la competencia para ver quien ocupa cada lugar. Pero no es así. Por eso es que es bueno distinguir áreas. En las estructuras jerárquicas verticales esos roles son necesarios, pero aún allí cuánto menos se apele a esa forma de tomar decisiones, mejor.  Y en el espacio de las relaciones afectivas entre adultos, el orden más satisfactorio, más sustentable y más creativo se produce cuando todas las voces son escuchadas y respetadas y las decisiones que se toman pueden ser suscriptas por todos los participantes. Esto es precisamente lo que caracteriza a un buen equipo: la cooperación y la solidaridad. Y esto no es, como suele creerse, una utopía ilusoria, apta sólo para seres con espíritu de santos. Es simplemente la actitud de una conciencia humana adulta que ha comprendido que esa es la naturaleza de la vida, y por lo tanto el mejor combustible para el funcionamiento eficaz y placentero de un grupo, que redunda, en última instancia, en beneficio de todos.

 

Fuente: Entrevista brindada a Fabian Cataldo para “Salud alternativa”

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La dignidad del miedo

Por Norberto Levy

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Así como en el plano físico cada órgano (hígado, cerebro, riñones, corazón) cumple una función específica y necesaria, en el universo emocional cada emoción cumple también una función de igual importancia.

Existen emociones que nos informan acerca de lo que tenemos (alegría, gratitud, confianza, solidaridad, etc.) y otras que nos informan  acerca de algo que nos falta  (tristeza, miedo, envidia, culpa, etc.) A estas últimas se las suele llamar “negativas”, y no lo son. Son en realidad valiosísimas señales que nos remiten a problemas que estamos experimentando en ese momento.  Por ejemplo,  el miedo es la sensación de angustia que nos informa que hay una desproporción entre  la amenaza que enfrentamos y los recursos que tenemos para encararla. Si el peligro tiene “valor diez” y los recursos son también “valor diez” no se producirá miedo.  Si en cambio, los recursos son “valor cinco”, el miedo surgirá y será la señal que nos avisa de esa desproporción. En ese sentido podemos comparar al miedo con la luz roja del tablero del automóvil que se enciende e indica que hay poca nafta. El problema no es la luz sino lo que pone en evidencia: que falta combustible. La luz roja es una valiosísima señal que nos remite a resolver ese problema. Lo que necesitamos es aprender a tratar al miedo con la misma eficacia con que tratamos la luz del tablero, y eso es posible.

 

CREENCIAS ERRÓNEAS

Uno de los factores que perturba esa posibilidad son las creencias equivocadas que tenemos acerca del miedo. En general pensamos que es una “emoción negativa”, que es señal de debilidad y cobardía, que es mejor no escucharlo porque sino no haríamos nada, que los hombres no tienen miedo… que el problema es el miedo y que si por el camino que fuera lográramos no sentirlo, no tendríamos las angustias estériles que el miedo nos trae.

Cuando nos apoyamos en esas ideas tapamos y maltratamos al aspecto miedoso y ahí es cuando el miedo comienza a convertirse en un problema que paraliza y hace sufrir.

 

QUÉ HACEMOS CON EL MIEDO

Es bueno recordar que no sólo sentimos miedo sino que a continuación reaccionamos ante ese miedo que sentimos, y podemos sentir vergüenza, rabia, desprecio, impotencia o miedo por tener miedo. Es decir, se produce una reacción emocional en cadena, y lo interesante es que según sea esta segunda reacción será el destino del miedo original.

Si nos da miedo sentir miedo tratamos de suprimirlo porque nos parece que nos va a sobrepasar y desorganizar. Si nos da rabia nos enojamos con la parte miedosa y solemos retarla y castigarla. Si nos avergüenza, la escondemos. Y así,  cada una de estas segundas reacciones produce una actitud específica hacia el miedo original.

A la parte miedosa se le agrava entonces su condición y tiene dos amenazas: la externa (el examen, la enfermedad, el rechazo, o lo que sea el motivo del miedo) y la interna, que es la propia reacción interior.

 

LA REACCIÓN DEL MIEDO

Matías me consultó por miedo a la soledad. Le pregunté: “Si imaginaras que esa parte miedosa estuviera enfrente ¿qué le dirías? …y mirando hacia ese espacio le dijo: “¡estoy harto de ese miedo absurdo que tenés que no me deja vivir… me dan ganas de abofetearte para que despiertes…!”

Lo invité entonces a que tomara el lugar de la parte miedosa y viera cómo se sentía al escuchar eso.

Desde ahí respondió: “Ahora me siento peor y más solo que antes…”

Esta es una de las típicas reacciones interiores que agravan el miedo original. En ella se suman el enojo ignorante que cree que abofeteando a la parte miedosa la va a transformar, y la creencia, ignorante y frecuente también, de que hay miedos absurdos.

Ambas forman parte de  la evaluación que hacemos acerca de lo que sentimos, y esta evaluación es continua, seamos o no, concientes de ello. Algunas de esas reacciones nos ayudan efectivamente a cambiar y otras, como las que describimos recién, nos dejan más asustados que antes. Y esto es así no porque el evaluador sea malo sino porque es ignorante y no sabe cómo ayudar. Nosotros somos los dos, tanto el que tuvo miedo como el que lo evalúa. Somos ese equipo, y según cómo se relacionen entre sí será nuestro destino psicológico: insatisfacción crónica o crecimiento.

Y dado que es una función tan importante ¿Qué puede hacer el evaluador, por ejemplo ante el miedo, para aprovechar esa emoción en lugar de sólo padecerla?

Primero: Legitimarla y escucharla. Legitimar no es consentir. No es: “Está todo bien, y… a otra cosa”. Eso anestesia pero no ayuda. Legitimar quiere decir que se reconoce que hay un problema, pero que quien lo padece no merece reproche por eso, sino ayuda. Hay personas que dicen: “Yo no escucho a mi parte miedosa porque si la oyera nunca haría nada”. Esa actitud funciona durante un tiempo muy corto pero la parte miedosa no escuchada y maltratada sigue creciendo y en algún momento, activada por una situación tal vez menor, irrumpe de golpe con todo el miedo acumulado y se produce lo que conocemos como crisis de pánico.

Podríamos compararlo con una angina. Si la reconocemos y asistimos, llega hasta ahí y remite. Si no escuchamos ni atendemos esa señal, crecerá y se hará neumonía.

La crisis de pánico es el equivalente psicológico de esta neumonía.

Segundo: Una vez que la hemos escuchado, preguntarle: ¿Cómo necesitás que te trate y te hable para que puedas sentirte acompañada y ayudada por mí?

Es importante saber que si se le da el tiempo suficiente, esa parte miedosa lo va descubriendo, y la experiencia clínica muestra que ese trato que necesita, en la mayoría de los casos no coincide con el que recibe diariamente.

Tercero: Intentar tratarla como lo acaba de pedir. Eso se logra cuando el evaluador interior se conecta con un componente esencial de su rol, y es que su tarea consiste en evaluar para enriquecer, no para destruir a lo evaluado.

Que una parte de uno mismo le hable a otra y después esa otra le conteste, tal como ocurre entre dos personas, parece algo extraño, pero de hecho esa conversación interior existe, aunque no la percibamos con claridad.

Este ejercicio intenta amplificar esas voces y transformar su antagonismo en  cooperación.

Cuando hay cooperación interior entre el evaluador y el evaluado se va pudiendo encontrar, ante cada situación que despierta miedo, cuáles son los recursos psicológicos que faltan para poder enfrentarlo y cómo desarrollar dichos recursos. Y cuando tales recursos no se pueden desarrollar, la retirada, al ser consensuada, deja de ser conflictiva pues forma parte del derecho que me asiste de elegir las condiciones más propicias para mi desempeño. Como dice el I-Ching: Saber emprender correctamente la retirada no es signo de debilidad sino de fortaleza…

En la medida en que uno se ejercita en el despliegue de estos diálogos interiores, el miedo va recuperando su dignidad original perdida y vuelve a ser la valiosísima señal de alarma que es.

 

 

El Miedo | Autoasistencia Psicológica

 

Fuentes:
Texto y video; http://www.autoasistencia.com.ar
Imagen; http://reiki-kdr.blogspot.com/2011/10/10-aspectos-sobre-el-miedo-al-fracaso.html

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Enfermedad mental y estigma

Por 1decada4.es y Consejería de Salud de la Junta de Andalucía

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La persona con enfermedad mental debe afrontar una doble dificultad para recuperarse: la enfermedad en sí y los prejuicios y discriminaciones que recibe por padecerla. Es el estigma social, una carga de sufrimiento que incrementa innecesariamente los problemas de la enfermedad y constituye uno de los principales obstáculos para el éxito del tratamiento y de la recuperación

 

Los sentimientos de vergüenza y estigmatización que provoca esta enfermedad entre quienes la padecen y sus familiares son la causa de que actualmente muchos enfermos y enfermas no estén diagnosticados/as ni tratados/as, especialmente al comienzo del trastorno, cuando el éxito del tratamiento es mayor. Asimismo, el miedo y la aversión de la sociedad cierra muchas puertas a estas personas: sanitarias, laborales, de vivienda o de relaciones sociales.

El origen del estigma está en estereotipos y mitos injustos heredados de siglos de incomprensión hacia la enfermedad mental. El silencio que la rodea y que la ha convertido en tabú ha mantenido el estereotipo, que es una idea o imagen aceptada de común acuerdo por la sociedad y que permanece invariable. La reiteración de esos estereotipos ha creado sólidos prejuicios, que se ven reflejados en pensamientos y actitudes arbitrarias o parciales respecto de la enfermedad o las personas que la padecen, sin analizar si existe alguna razón que lo justifique.

Finalmente, el prejuicio se plasma en la discriminación, por la cual individuos o grupos de una sociedad privan a otros de sus derechos o beneficios y les dan un trato de inferioridad. En un principio, la estigmatización tendría un carácter originariamente moral, pero con serias consecuencias, ya que se identifica al grupo segregado con el estigma mismo. Al tratar a la persona con enfermedad mental, se hace exclusivamente según su enfermedad, no como una persona como otra cualquiera.

 

LAS ETIQUETAS

El estigma es la etiqueta que se pone sobre la persona y resulta muy difícil desprenderse de ella. Llega a ocultar a ese hombre o esa mujer, porque se la identifica plenamente con el hecho por el que se le etiqueta. El lenguaje da buena muestra de cómo la enfermedad mental se identifica como único rasgo de la personalidad de quienes la padecen. Si tiene esquizofrenia, pasa a ser “esquizofrénico”; si sufre depresión, es una “depresiva”. Algo que actualmente no sucede con otras enfermedades, porque a quien padece cáncer no se le llama “canceroso”.
Una vez que la sociedad subraya la diferencia resulta muy difícil para la persona ser aceptada. Además, la presión interna que sufre para asumir los estereotipos de incapacidad e inutilidad hace que los síntomas de la enfermedad sean más persistentes y creen una sensación de discapacidad.

 

EL AUTOESTIGMA

Una de las consecuencias más graves de la discriminación es la creación del autoestigma. Los prejuicios en muchos casos afectan al enfermo o la enferma hasta el punto que los asumen como verdaderos y pierden la confianza en su recuperación y en sus capacidades para llevar una vida normalizada. Estereotipos y prejuicios acaban por instalarse en la persona, que asume esas actitudes marginadoras y se autodiscrimina. Se generan así reacciones emocionales negativas, se pierde la sensación de dominio sobre su situación personal, incapaz de buscar trabajo o vivir de forma independiente, y es posible que ni siquiera lo intente. Ello le puede llevar a fracasar en su tratamiento, y rechazar más la enfermedad mental que los familiares o el personal de los servicios de salud mental que le atiende.

 

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La palabra “Estigma” proviene del griego y significa “atravesar, hacer un agujero”. El término fue creado para referirse a signos corporales con los que se intentaba exhibir algo malo, como a los esclavos y los ladrones a quienes se estigmatizaba con hierro candente. El término se ha empleado a lo largo de los siglos para indicar que ciertos diagnósticos despiertan prejuicios contra las personas. Por ejemplo, durante la Edad Media, un grupo discriminado fue el de quienes padecían lepra. Más recientemente, a quienes padecen cáncer o sida. La discriminación a las personas con enfermedad mental ha sido una constante a lo largo de los siglos.

 

¿Cómo puedes ayudar a reducir el estigma?

  • Empieza por ti. Las actitudes sólo cambian de persona en persona. Reducir el estigma empieza por ti: repasa tus percepciones sobre la enfermedad mental. ¿Pones etiquetas y estereotipos a personas que la padecen? Puedes comprobar si crees los falsos mitos que la mayoría de la sociedad todavía mantiene.
  • No equipares a personas con su enfermedad. Por ejemplo, una persona con esquizofrenia no es “un esquizofrénico” o “una esquizofrénica”.
  • Informa a los demás. Corrige con tacto las percepciones erróneas sobre la enfermedad mental que observes en otras personas. Comenta y critica noticias en los medios de comunicación, películas o libros que reproduzcan estereotipos y perpetúen el estigma.
  • Participa. Accede al Observatorio, haz partícipe a quienes ofrecen informaciones o comentarios inadecuados o felicita a quien ofrece una imagen objetiva de la enfermedad mental.

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Fuente original: http://www.1decada4.es/volvamosapensar/enfermedadyestigma/
Fuente imagen principal: http://alcaerlamedianoche.blogspot.com/2010/12/fobia.html
Notas complementarias:
-Cómo se crea el estigma (http://www.1decada4.es/volvamosapensar/enfermedadyestigma/como/)
-Eliminar el estigma (http://www.1decada4.es/volvamosapensar/eliminarestigma/)
-Mitos y realidades sobre las enfermedades mentales y las personas que las padecen (http://www.1decada4.es/volvamosapensar/enfermedadyestigma/mitosrealidades/realidades/)

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Ego vs. Autoestima sana

Por Eckhart Tolle

 

 

 

(Fuente: http://youtu.be/i22vb2GDW7M)

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Entrevista al Dr. Ángel Escudero

El creador de la Noesiterapia o Curación por el Pensamiento

 

Por Silvia Velando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Doctor en medicina y cirujano, Ángel Escudero lleva más de treinta años investigando sobre la curación a través del pensamiento; treinta años enseñando y poniendo en práctica cómo funciona el cerebro y la trascendencia que el pensamiento tiene en la vida de las personas. Desde 1972 realiza su trabajo quirúrgico con anestesia psicológica (sin sustancias químicas). Sus pacientes están plenamente conscientes en la mesa de operaciones: escuchan música o charlan de lo que les place y al terminar salen del quirófano por su propio pie. El doctor Escudero desarrolla su actividad profesional en Valencia, donde ha creado una escuela humanística dentro de la medicina a la que ha llamado ‘Noesiterapia o curación por el pensamiento’. Vamos a adentrarnos un poco en esta técnica que devuelve a los pacientes el protagonismo en el proceso de la curación de la mano de este gran profesional y excelente persona que conserva intacta la capacidad de asombro en el enorme potencial que reside en el cerebro humano

 

 

–¿El pensamiento puede bastarse para curar?

–Gracias a mi experiencia como cirujano, operando con analgesia psicológica desde hace más de treinta años, enseñando a parir a las mujeres con una única sesión de entrenamiento y viendo cómo cambia la evolución de cualquier enfermedad, incluso las consideradas por mis colegas como progresivas o incurables, puedo decir hoy que el nombre que di a mi escuela, ‘NOESITERAPIA: curación por el pensamiento’, es absolutamente adecuado.

 

–¿Por qué esta gran verdad sólo es conocida en pequeños círculos científicos, espirituales y esotéricos?

–El ser humano ha sido educado en la aceptación del mal; el mal como medida de todo, hasta el punto de que cuando alguien tiene un gran sufrimiento o dolor y se le ayuda para controlarlo, si le preguntas cómo está te dirá: “Ya no tengo nada”. O sea, que al bien que acaba de encontrar lo llama “nada”. Por supuesto, se está refiriendo al mal que tenía. Lamentablemente no sabe expresarse de otra manera. Ignora lo que cada palabra, pensada, hablada o escrita, supone en su cerebro, que fue diseñado para atraer a su vida y a su entorno lo que aquella palabra supone. Todo cambiaría si se aprendiera a hablar sólo del bien, y hasta del mal por la necesidad del bien opuesto.

 

–En sus escritos asegura que con una sola sesión la gente alcanza el estado adecuado de confianza para no sentir dolor. ¿En qué consiste exactamente su método de anestesia psicológica?

–Incluso para operar sin anestesia química, el tiempo que dedico para hacer comprobar a mi paciente que su cerebro está diseñado para atraer a su vida lo que piensa es de unos pocos minutos. El paciente comprueba que su cerebro es un ordenador biológico diseñado para ser programado con cada uno de sus pensamientos. Esto lo hace cambiando la sensibilidad de cualquier parte de su cuerpo con un pensamiento, y viendo que esto es una realidad a su alcance. En ese momento sabe que en el quirófano va a vivir una experiencia enriquecedora; que, además del problema que la cirugía le va a resolver, va a experimentar hasta qué punto su cerebro es un tesoro fabuloso, que ha aprendido a usar como le conviene. Es consciente de que la vida va a seguir planteándole problemas, pero también de que, a partir de ese momento, va a encontrar soluciones con más facilidad para cada uno de ellos.

 

–¿Existe algún tipo de patología física o algún perfil determinado de persona en la cual no hagan efecto las instrucciones previas a la psicoanalgesia?

–No existe una sola contraindicación en el uso positivo de las capacidades del cerebro y de la psicoanalgesia; sólo bien pueden reportar al paciente, al tiempo que ponen en marcha los mecanismos natura- les de la curación. Y todo esto se facilita cuando aprende a comprobar que vive en Respuesta Biológica Positiva (RBP), que él sabe cómo identificar por la calidad de su saliva: fluida, como el agua, con mucha agua y poco contenido mineral y orgánico; saliva vagal, en términos médicos. La boca la convierte en una especie de indicador biológico de calidad de vida. Sabe que la boca seca es producto del estrés y que esto es malo para su salud y para su vida, y que la saliva fluida, agradable, es el signo básico de esa Respuesta Biológica Positiva tal como la describo en mi libro Curación por el pensamiento -Noesiterapia, que anda por la séptima edición en papel. La cuarta edición puede ser descargada desde mi web de Internet, en sus versiones en español e inglés. A los que hacen esta descarga les pido que den cinco euros, o lo que puedan, a un necesitado en su entorno. En este momento se están bajando el libro desde 126 países de todo el mundo.

“Repito una y mil veces que todo lo que seamos capaces de hacer con la boca húmeda, sea lo que fuere, nos saldrá mejor; desde facilitar la obtención de la analgesia psicológica con un pensamiento hasta parir con un mayor control de todos los mecanismos del parto. Absolutamente todo ser humano puede comprobar, con nuestras enseñanzas, que puede conseguir la analgesia psicológica.

 

–¿No hay medicamento capaz de igualar el poder curativo del pensamiento?

–El ‘Ingeniero’ que diseñó al ser humano puso dentro de él los mecanismos para corregir cualquier desviación de la normalidad; los mecanismos naturales de la curación, y la herramienta con que activarlos: EL PENSAMIENTO. Con el pensamiento se usan –para bien o para mal– las energías del alma, que son las que nos mantienen vivos. ¿O es que alguien tiene duda de lo que pasa en el ser vivo cuando de él se separa el alma? Queda la materia convertida en un cadáver; luego era el alma la portadora de las energías capaces de mantener la vida. Ningún medicamento tiene, ni de lejos, las posibilidades del pensamiento para mejorar la salud y la calidad de vida a todos los niveles.

 

–¿Incluso los postoperatorios son mucho más benévolos que en circunstancias ‘normales’?

–Hace unos días leía en una revista médica unos trabajos sobre el tratamiento del dolor postoperatorio, y me daba pena comprobar que las posibilidades de control de éste por medios psicológicos ni eran mencionadas. No existen, según esos estudios, más que medios farmacológicos. Verdaderamente lamentable.

“Mis pacientes tienen una experiencia de sus postoperatorios absolutamente diferente de lo que se puede ver en el mejor hospital del mundo. Incluso tengo anécdotas de pacientes operados por otros colegas con anestesia química, pero instruidos previamente por mí, que en intervenciones muy traumáticas, como puede ser colocar una prótesis de cadera, o una intervención de corazón, han tenido un postoperatorio asombrosamente bueno, según han podido comprobar mis colegas, y una recuperación en el postoperatorio que nada tiene que ver con lo que es corriente en estos casos.

 

–¿Cómo modificar en la mente de una persona muy negativa que lo que va a vivir en el quirófano va a ser una experiencia gratificante y no dramática?

–De una manera sencilla; cinco o diez minutos son más que suficientes para demostrarle a cualquiera lo que es capaz de conseguir usando adecuadamente su pensamiento. Por supuesto, en el quirófano está como el aprendiz de conductor en un coche de doble mando, que en nuestro caso es de múltiple mando, ya que cada persona de mi equipo sabe cómo ayudarle para que todo sea como le conviene.

 

–¿Imparte en sus talleres y videoconferencias técnicas de autocuración y autoprogramación?

–Por supuesto, comparto con los asistentes mi experiencia sobre las mejores capacidades del ser humano. Piense que en la historia de la Medicina, salvo mejor criterio de los historiadores, no hubo nadie con una experiencia como la que gozosamente comparto con mis alumnos… Pero no se trata de una técnica; se trata de un conocimiento de cómo funciona el cerebro humano, que una vez se aprehende puede usarse en la propia vida, para vivir mejor, para hacer medicina preventiva, y para mejorar el resultado del ejercicio profesional de quien me entiende, sea cual sea su profesión.

 

–Sé que sigue muy de cerca las investigaciones del Dr. Emoto y que corrobora –al igual que él– que el agua es capaz de captar sensaciones, emociones y diferentes niveles de información, creando importantes cambios en su estructura: ¿cómo el agua, en el interior de los organismos, recoge o interpreta la desarmonía o armonía que los seres humanos producen con su pensamiento?

–La respuesta al cómo actúa el agua es el objeto de las investigaciones que Masaru Emoto y otros investigadores están buscando por diferentes medios, no sólo congelando el agua, aunque este sistema proporciona resultados sorprendentes de su sensibilidad a toda clase de estímulos y su respuesta a los mismos.

“El agua está en el comienzo de la vida. En los océanos se debieron dar las primeras condiciones para que la vida fuera posible. Los primeros seres unicelulares surgieron a partir de los componentes más elementales del átomo y de la materia usando su capacidad para procesar información, más la libertad de usar esa información para tomar la decisión de unirse o no a otras partículas para generar sistemas cada vez más complejos.

“Las ideas que acabo de exponer son de la Dra. María Luisa Costell Gaydos, con la que me unen lazos de amistad y comprensión mutua para con nuestros respectivos trabajos. La Dra. Costell Gaydos demuestra lo absurdo de pensar en el azar como mecanismo de la evolución.

“Hace más de treinta años escribí que los pensamientos son las manos del alma que modelan la vida del hombre, y el agua de nuestro cuerpo es el vehículo necesario para la transmisión de lo que cada pensamiento pone en marcha en el ser humano; el agua lleva el significado del pensamiento a cada una de nuestras células.

 

–¿El libre albedrío representa una gran responsabilidad del ser humano para elegir con su pensamiento entre el bien y el mal?

–La libertad de pensar en el bien o en el mal es un hecho en el ser humano, pero un hecho absolutamente negativo dada la ignorancia que se tiene de lo que cada pensamiento supone para bien o para mal en su vida. Se ignora lo que significa el poder creador del pensamiento, portador de la energía del alma.

 

–¿Cuántos profesionales de la sanidad se han acercado a Vd. para conocer sus enseñanzas sobre Noesiterapia y Noesiología? ¿Cómo ha sido la interacción con ellos?

–Hace años dejó de preocuparme el número de profesionales de la sanidad que han recibido mis enseñanzas, muchos miles a todos los niveles dentro de la profesión. Piense que al primer curso que dirigí en el Colegio de Médicos de Valencia (año 1979) para estudiantes de Medicina asistieron medio millar de estudiantes. Hace años dirigía cursos para médicos, para matronas, para público en general, por separado. Y desde hace un tiempo, consciente de que el conocimiento que adquirí sobre el ser humano a lo largo de toda mi vida pertenece al ser humano y no es patrimonio de ninguna profesión, cualquier persona que quiere conocer mi experiencia es bienvenida a mis cursos. Hace muchos años dedicaba varios días a cada curso. Hoy, en un solo día veo cómo cambia la calidad de vida de cualquiera que me entiende y cómo se multiplican las posibilidades profesionales de otros. ¿Puede imaginarse lo que significa que algunos dentistas, por poner una profesión en la que los resultados son evidentes, por pasar un día en uno de mis cursos sean capaces de hacer su trabajo sin necesidad de anestesia química? Me siento orgulloso de algunos de mis discípulos, que han hecho cosas dignas del Guiness después de un aprendizaje tan breve. Y es que aprehendieron el conocimiento que les transmitía, que no la técnica, que no es tal.

“Me admira la llegada a mis cursos de compañeros desde diferentes países de América, conscientes de que van a pasar un solo día a mi lado. Saben que valdrá la pena hacer ese esfuerzo.

 

–Asegura que con la anestesia psicológica se evita al bebé –los noesibabies– el trauma del nacimiento y no se siembra en su alma, al nacer en bienestar, la semilla del miedo a los cambios de situación. ¿Ha podido seguir de cerca el crecimiento y la evolución de esos niños que nacieron gracias a su técnica de parto con psicoanalgesia?

–Por supuesto. Hace muchos años hice un paralelo con una serie de televisión producida en Alemania: Los primeros 365 días del niño. Seguí la evolución de un noesibaby, como llamo a los niños nacidos con mi sistema. Filmaba en vídeo las mismas pruebas que habían usado los alemanes para seguir la evolución de un recién nacido a lo largo de su primer año… Y el resultado fue asombroso; el desarrollo psicomotor de los noesibabies superaba absolutamente todo lo que habían hecho niños alemanes. Madres de noesibabies me cuentan que, cuando sus hijos se juntan con otros de la misma edad, a veces les da apuro comprobar las evidentes diferencias en desarrollo psicomotor e inteligencia de sus hijos. En efecto, acostumbro decir que estos niños son la semilla de una nueva generación de hombres más libres e inteligentes, porque a la hora de nacer no se sembró en sus almas la semilla del miedo a los cambios de situación.

 

–Si como dice cada pensamiento produce una Respuesta Biológica Global Armónica (RBGA) y ésta puede ser positiva o negativa ¿cómo puede repercutir ésta en el organismo humano a nivel de cambios internos? ¿Podemos controlar nosotros las respuestas biológicas a nivel consciente para aumentar nuestra calidad de vida?

–Sencillamente, el conocimiento y uso correcto de lo que significa la Respuesta Biológica Positiva supone el comienzo de la más eficaz de las medicinas preventivas y la puesta en marcha de los mecanismos naturales de la curación.

“Por supuesto que podemos propiciar el vivir en RBP. Cada pensamiento positivo, capaz de darnos paz, tranquilidad, bienestar e incluso mejor salud y felicidad, hace que nuestra boca tenga saliva fluida, vagal. Éste es el signo clave para saber que vivimos adecuada- mente. Ese predominio vagal muscarínico –en términos médicos– necesario para producir esa calidad de saliva es el antídoto del estrés, porque necesariamente para que se produzca tiene que bajar el nivel de adrenalina en nuestra sangre. Todo lo que hagamos con la boca húmeda –signo básico de RBP– nos saldrá mejor, porque hasta nuestro cerebro –base física de la inteligencia– funciona mejor para estudiar, aprender, trabajar, descansar, practicar deportes, relacionarnos con nuestros semejantes, etc.

“Pero también podemos producir la RBP creando el hábito de pensar que la boca se llena de saliva, fluida, agradable… Si lo logramos es evidente que estamos en RBP, con todas sus ventajas para la salud y para la vida en general.

 

–¿Sé que soy capaz de programar mi mente para decir: pasaré por ascuas encendidas y no me quemaré, pero no soy capaz de programarla para decir: me tiraré desde 1.500 metros de altura y no me pasará nada? O ¿sí podría ser capaz?

–Podría usted añadir: y también soy capaz de vencer al bisturí y dejarme operar sin anestesia química o parir con un gran bienestar…, y tantas otras cosas que pueden enriquecer mi vida.

“El ser humano vive reptando al ras de la tierra y malviviendo, causando toda clase de problemas en su vida y en su entorno, por ignorar algo tan elemental como lo que significa el poder creador de su pensamiento. No sabe que un tesoro no es bueno o malo hasta que se usa para algo, en uno u otro sentido. Y el cerebro, el mayor tesoro a nuestra disposición, por pura ignorancia lo usamos para atraer males a nuestra vida. “Todos los hechos que a lo largo de la historia se han considerado como milagros no han sido, a mi juicio, nada sobrenatural. Han sido menos habituales de lo que nos convendría, pero absolutamente naturales. Lo que sucede es que se piensa en un Dios tan lejano al hombre que no hemos entendido que el alma, portadora de la energía vital, es un soplo del Creador y que en el alma están los atributos de la Divinidad. Una gota del océano no es el océano, pero forma parte del mismo… Así que piense lo que quiera como respuesta a su última pregunta, en caso de que semejante cosa fuera necesaria, pero no dé por supuesto que sólo hay una respuesta a esta pregunta.

 

 

 

Fuente: http://dr.escudero.com/Entrevista%20Athanor.pdf
Nota complementaria:
La Noesiterapia, por Dr. Gabriel Camacho

Más información sobre actividades del Dr. Escudero:

-Página Oficial: http://dr.escudero.com

-Entrevista al Dr. Escudero (Revista Fusión): http://www.revistafusion.com/2005/octubre/entrev145-2.htm

-Entrevista al Dr. Escudero (ElLibrepensador.com): http://www.ellibrepensador.com/2008/12/26/entrevista-al-dr-angel-escudero-juancirujano-mundialmente-reconocido-por-realizar-intervenciones-quirurgicas-sin-ningun-tipo-de-anestesia/

-Un doctor dice la mejor vacuna para la gripe A es programar el cerebro para favorecer defensas naturales: http://www.europapress.es/andalucia/noticia-gripe-doctor-dice-mejor-vacuna-gripe-programar-cerebro-favorecer-defensas-naturales-20090823140623.html

-“El trabajo de Emoto explica la Curación por el Pensamiento”: http://dr.escudero.com/mas-alla-ok.pdf

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¿Realmente?

 

Por Don Miguel Ruiz y Don José Ruiz (extracto)

 

“Tu historia se basa en todo lo que sabes sobre ti, y cuando digo esto, te estoy hablando a ti, conocimiento, lo que tú crees que eres, no a ti, ser humano, lo que realmente eres. Como puedes ver, establezco una distinción entre tú y porque uno de los dos es real y el otro no lo es. , el ser humano físico, eres real; eres la verdad. Tú, conocimiento, no eres real; tú eres virtual. Sólo existes por los acuerdos que estableciste contigo mismo y con los seres humanos que te rodeaban. Tú, conocimiento, provienes de los símbolos que oyes en tu cabez, de todas las opiniones de la gente a la que amas, de la gente a la que no amas, de la gente a la que conoces, y, sobre todo, de la gente a la que nunca conocerás.

“¿Quién está hablando en tu cabeza? Supones que eres tú. Peo, si tú eres quien hablas, entonces ¿quién está escuchando? Tú, conocimiento, eres el que está hablando en tu cabeza y diciéndote lo que eres. , el ser humano, estás escuchando, pero , el humano, existías mucho antes de que tuvieras el conocimiento. Existías mucho antes de que entendieses todos esos símbolos, antes de que aprendieses a hablar y, al igual que antes de que cualquier niño o niña aprenda a hablar, eras completamente auténtico. No fingías ser lo que no eres. Incluso sin siquiera saberlo, confiabas plenamente en ti mismo; te amabas enteramente a ti mismo. Antes de que adquirieses el conocimiento, eras totalmente libre para ser lo que realmente eres porque las opiniones y las historias de otros seres humanos no estaban todavía en tu cabeza.

“Tu mente está llena de conocimiento, pero ¿cómo estás utilizando la palabra cuando te toca describirte a ti mismo? Cuando te miras en el espejo ¿te gusta lo que ves o juzgas tu cuerpo y utilizas todos esos símbolos para decirte mentiras? ¿Es realmente verdad que eres demasiado bajo o demasiado alto, demasiado grueso o demasiado delgado? ¿Es realmente verdad que no eres guapo? ¿Es realmente verdad que no eres perfecto tal y como eres?

“¿Eres capaz de percibir todos los juicios que tienes sobre ti mismo? Cada juicio es sólo una opinión ­—es sólo un punto de vista— y ese punto de vista no estaba ahí cuando naciste. Todo lo que piensas sobre ti, todo lo que crees sobre ti, lo piensas y lo crees porque lo aprendiste. Aprendiste las opiniones de mamá, de papá, de tus hermanos y de la sociedad. Ellos te enviaron todas esas imágenes de la apariencia que debería tener un cuerpo; expresaron todas esas opiniones sobre cómo eres, sobre cómo no eres, sobre el modo en el que deberías ser. Te entregaron un mensaje y tú estuviste de acuerdo con él. Y ahora son muchas las cosas que piensas sobre cómo eres, pero ¿son la verdad?

“Como ves, el problema no es realmente el conocimiento; el problema es creer en una distorsión del conocimiento: a eso es a lo que llamamos una mentira. ¿Qué es la verdad y qué es la mentira? ¿Qué es real y qué es virtual? ¿Ves la diferencia o te crees a esa voz en tu cabeza cada vez que habla y distorsiona la verdad mientras te asegura que las cosas son realmente como crees que son? ¿Es realmente verdad que no eres un buen ser humano y que nunca serás lo bastante bueno? ¿Es realmente verdad que no te mereces ser feliz? ¿Es realmente verdad que no eres digno de ser amado?”

 

Fuente: El Quinto Acuerdo, de Don Miguel Ruiz y Don José Ruiz (pp.49-51)

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