Rick Lavoie, un especialista en educación de niños, compara las fichas de póker con la autoestima. ¡Imperdible!

Tu smartphone no es inteligente. Vos, y la persona que está a tu lado, sí lo son

 

(Fuente original: https://www.youtube.com/watch?v=Z7dLU6fk9QY

 

 

 

 

Logan Laplante es un niño de 13 años que fue sacado del sistema tradicional de educación para ser enseñado en casa, mira su video y aprende, tiene mucho que enseñarte

Video con subtítulos en español: http://www.upsocl.com/comunidad/esto-es-lo-que-pasa-cuando-un-nino-de-13-anos-abandona-la-escuela/

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Una milla, mil veces

 

¿Te ayudo o acompaño?

Por Tomás Vela

keyboard and two persons on white background

Me encuentro frente a alguien que está atravesando un momento difícil, más complejo de lo que suele vivir como cotidiano, y ese alguien es una persona importante para mí. Quiero contribuir de alguna manera a que él (o ella) supere su situación conflictiva e, incluso, recupere su bienestar original: ¿lo ayudo o acompaño?

Lo primero será (aunque se trate de un caso hipotético) distinguir que al ayudar pongo al servicio del otro una serie de recursos que pueden modificar la situación en cuestión. Para transformar en acción mi deseo de ayudar el otro deberá primero aceptarla (o pedirla) y luego comprometerse con aquello que la ayuda implica según, por supuesto, la lectura que el beneficiado haga de la misma. Si como coach ofrezco ayudar o asistir (que a los fines prácticos, aquí sería lo mismo) a alguien, lo que espero de esa persona es que escuche mi propuesta, si le sirve la tome o modifiquemos juntos, y realice las acciones acordadas.

Al acompañar, en cambio, si bien puedo seguir poniendo mis recursos al servicio del otro, mi papel será más “de Guardia”, por llamarlo de alguna manera: el otro aceptará mis aportes o no, se comprometerá o no, e incluso registrará mi presencia o no según el estado en que se encuentre y las elecciones que tome respecto a mi ofrecimiento.

En la ayuda o asistencia existe cierta pendiente entre quien ofrece y a quien le es ofrecida, pues le estoy dando algo que no tiene a alguien a cambio de su aceptación al ofrecimiento y compromiso de hacer uso del mismo (cuando en la ayuda aparece la retribución económica casi seguro lo llamaré “trabajo”) Por otra parte, en el acompañamiento la pendiente se hace horizontal y la relación se hará pareja (de iguales o semejantes; pares), y será el acompañado el que determine cuál será su grado de aceptación de nuestra compañía.

Tanto en la ayuda como en el acompañamiento se establecen ciertos acuerdos, por lo que, independientemente de que te esté ayudando o acompañando, en algo me estoy comprometiendo contigo cuando lo hago (ese algo variará según la calidad del vínculo y las sucesivas actualizaciones del mismo) Yo me comprometo con él (o ella); pero él, repito, sólo se comprometerá si acepta la ayuda o asistencia (y no necesariamente con el acompañamiento)

Entonces, ¿te ayudo o te acompaño? Tal vez lo más apropiado sea preguntarle a quien queremos ayudar o acompañar de qué modo quiere que estemos con él (podría ser de ambos), respetando su decisión y sin tomarnos personalmente si opta por alguna que nosotros no hubiéramos querido que elija. Que el otro nos sepa dispuestos y que nosotros actuemos en consecuencia de lo que nos comprometimos a hacer, me resulta, a priori, el máximo premio a aspirar. Será una señal contundente de que ese que nos importa se siente querido, valorado y respetado en sintonía a como yo lo quiero, valoro y respeto.

 

 

Imagen: http://microsofthelpnow.com/wp-content/uploads/2012/11/pc_problems_need_help.jpg

 

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Las 10 virtudes para ser una persona completa

Por Principia Marsupia*

Alain De Botton (Foto: Neil Wilder / Corbis Outline)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras publicar “Religión para ateos el año pasado, Alain de Botton recibió ataques de todos los lados. Los creyentes le acusaban de despreciar las tradiciones religiosas. A los ateos no les gustó que defendiese que las religiones también encierran valores que merece la pena conservar.

El escritor suizo respondió a sus críticos planteando una pregunta: ¿cómo serían los 10 mandamientos si pudiésemos reescribirlos? ¿Cualés son las 10 virtudes más importantes para un ser humano? Aquí está su lista:

 

1.- Resiliencia: Seguir adelante cuando sólo vemos oscuridad en nuestro futuro. Aceptar que las decepciones y los reveses forman parte de cualquier vida humana. No asustar a otras personas con nuestros miedos.

2.- Empatía: La capacidad de conectar con las experiencias de otra persona. Y también el coraje de ponerse en el lugar del otro y mirarse a sí mismo con honestidad.

3.- Paciencia: Con frecuencia perdemos los nervios porque creemos que las cosas tendrían que ser perfectas. Los humanos hemos avanzado mucho en algunos aspectos (por ejemplo en la tecnología) pero muy poco en otros: por ejemplo, en la capacidad para aceptar que las cosas no siempre son como queremos.

4.- Sacrificio: De forma natural, todos buscamos nuestro propio beneficio. Pero también tenemos una capacidad milagrosa para, en algunas ocasiones, olvidar nuestros intereses personales y sacrificarnos por otra persona o por una causa.

5.- Buenos modales: Los buenos modales tienen mala fama. Normalmente asumimos que “ser educado” es sinónimo de “ser falso” y lo contrario de “ser nosotros mismos”. Pero los modales son una regla necesaria para cualquier civilización y están íntimamente asociados a la tolerancia: la capacidad de vivir junto a personas con las que nunca estaremos de acuerdo.

6.- Sentido del humor.

7.- Consciencia de uno mismo: No hacer responsables a los demás de todos nuestros problemas o cambios de humor.

8.- Perdón.

9.- Esperanza: El pesimismo no es necesariamente un signo de “inteligencia y profundidad intelectual”, ni el optimismo un reflejo de necedad.

10.- Confianza: A veces no alcanzamos nuestros sueños por el simple hecho de que no nos atrevemos a intentarlos. La confianza no es arrogancia, sino la consciencia de que nuestras vidas son cortas y de que, en realidad, tenemos muy poco que perder cuando nos arriesgamos a luchar por lo que queremos.

 

Con esta lista, De Bottom se ganó un nuevo grupo de detractores: algunos de sus colegas filósofos le acusan de “olvidar el rigor intelectual” y centrar su trabajo en un tema propio de “vulgares libros de autoayuda”. Pero, como explica el autor suizo:

Vivimos en una sociedad en la que todo el mundo entiende que vayas al gimnasio para entrenar tus músculos. Pero si dices que estás trabajando “para transformarte en una persona más completa”, muchos te miran como si fueses “un rarito”. Yo no lo entiendo. ¿Acaso hay algo más importante?

 

 

(*) Fuente: http://www.principiamarsupia.com/2013/04/04/las-10-virtudes-para-ser-una-persona-completa/
Imagen: http://www.dailymail.co.uk/home/moslive/article-1302218/ALAIN-DE-BOTTON-Who-cares-going-rain-Thursday.html

 

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Poema Maya

Equilibrio 01

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nadie te da nada, tú eres la fuente.
Vas a recibir lo que des.
Lo que estás dando, es lo que estás siendo.
Lo que estás siendo en relación a otros,
es lo que estás experimentando.

A quién te estás dando?
A quién estás recibiendo?
A quién estás experimentando?

El estado del ser que elijas experimentar
en relación a otros será la causa
de lo que TU MISMO experimentes.

Nadie puede ingresar en tu mundo interior.
Lo que seas en relación a los otros serán contigo.
Es el ser que experimentarás.

La ilusión te hace creer que te relacionas con otros.
Pero eso no es posible.
En todo momento te relacionas contigo mismo
en presencia de otros.

La vida siempre te dará lo que decidas ser.
No importa con quienes te relaciones, tuya será la experiencia.
En todo momento estás eligiendo y decidiendo,
manifestar, crear y experimentar,
algún aspecto de tu ser.

Y son tus aparentes relaciones con los demás,
lo que te permiten conocerte a ti mismo,
en tu propia experiencia.

Solo existe una relación, es la relación contigo mismo.
Los otros y los acontecimientos son ángeles y milagros,
convocados por ti mismo.
En tu camino de realización, en tu sendero hacia tu ser real.

Siempre se te dio, lo que has pedido y
en todo momento pediste al aspecto de tu ser
que decidiste manifestar.
Al final del camino, cuando finalice este capítulo
del libro de tu vida.
Nuevamente serás consciente de la inocencia absoluta,
de quienes te acompañaron y verás que ellos
te permitieron cumplir con tu anhelo jamás imaginado.
La posibilidad de experimentar tus aspectos más elevados.

Verás que ellos cumplieron con todos los pactos acordados,
que te llevaron muchas veces a experimentar tus aspectos
más bajos y así hacer físicamente posible que
te manifiestes conscientemente.

La gran justicia te será revelada, cuando seas capaz de ver,
que nadie jamás te dañó, y que todos los daños recibidos,
fueron por ti imaginados, creados y experimentados.
Similarmente y ante tu sorpresa, también sabrás que
aquellos dolores y sufrimientos
con los que tu creías dañar a otros,
fueron también fruto de tu propia imaginación.
Porque lo que es para ti, es exactamente igual para tus hermanos.

Todo dolor y sufrimiento padecido,
fueron por ellos imaginados, creados y experimentados.

 

 

Fuente (levantada de Internet): http://www.lavidaesfacilydivertida.com/?p=11681
Fuente imagen: http://rmplana.blogspot.com.ar/2011/03/el-equilibrio-pequena-pincelada.html

 

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¿Qué harías de tu vida si el dinero no importara?

Por Alan Watts (voz en off)

La Vergüenza

 

 

Por Dr. Norberto Levy (extracto La Sabiduría de las Emociones)

 

Cómo se cura la vergüenza

 

Hemos observado que la vergüenza tiene muchos matices y facetas. En este capítulo nos centraremos en la resolución de la vergüenza que inhibe la acción de mostrarse y expresarse, pues es la más frecuente, la que más trastornos produce y la que más necesita ser comprendida y resuelta:

«Me da vergüenza que me saquen fotos; Me da vergüenza bailar… o cantar… o hablar en público…», etc.

 

• Es importante revisar cómo es el avergonzador interno de cada uno. El avergonzador interno es esa voz que, o bien imagina que los otros van a burlarse de nuestro deseo de mostrarnos y de los fallos en nuestra performance, o bien esa misma voz lo hace, diciéndonos, por ejemplo: «¡Cómo puede ser que hayas cometido semejante fallo (desafinado, tropezado, tartamudeado, vacilado… etc.). ¡Eres ridículo! ¡No mereces que te tengan en consideración ni te quieran…! ¡Mejor desaparece!»

 

Ese aspecto necesita aprender que si bien su función es informarnos de que nos hemos equivocado, el sentido último de esa información es ayudarnos a capacitarnos, no destruirnos.

 

El aspecto avergonzador actúa como si la vida fuera una serie ininterrumpida de escenas de examen, y ante cada situación que a uno le toca protagonizar, él funciona como un severo profesor que no enseña, que sólo toma examen y aprueba o reprueba. Reprobar significa aquí burlar, descalificar y excluir.

Lo que el avergonzador necesita incluir es el componente de aprendizaje que existe en la vida, en el que cada uno ejercita su condición de aprendiz que continuamente ensaya, explora, acierta y se equivoca. Y comprender que ese movimiento nunca cesa.

 

 

(Fuente: http://www.facebook.com/notes/autoasistencia-psicol%C3%B3gica/la-verguenza/165377353600846, extractado de La Sabiduria de las Emociones del Dr. Norberto Levy;
Fuente Imagen: http://pinterest.com/pin/153403931027701564/)

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La trama íntima de la AUTOESTIMA

Por Dr. Norberto Levy*

 

 

La autoestima es el resultado de una relación interior entre el estimador y el estimado. Aquí presentamos a los protagonistas de esa relación, cuáles son sus distorsiones y cómo es el camino que las resuelve.

 

La autoestima es un concepto que cada vez se está utilizando más para describir el estado desde donde uno siente, piensa y actúa y ha merecido numerosas reflexiones que la describen.

Para decirlo simplemente la autoestima es el resultado de lo que uno opina sobre uno mismo. Si opino que no valgo, que no sirvo, que no puedo, tendré una baja autoestima, si en cambio opino que valgo, que sirvo y que merezco respeto, tendré una buena autoestima.

 

 

EL QUE OPINA

 

Ese es un punto clave del tema. El que opina es el evaluador interior que todos tenemos. Y ese evaluador es el que siente estima o no hacia el evaluado. Ampliaremos esto: Todos los seres humanos recorremos una misma secuencia: realizamos algo y luego evaluamos lo realizado. Esto lo reconocemos con más claridad cuando hablamos del balance de fin año, en el que evaluamos nuestra performance, pero dicha evaluación ocurre momento a momento de un modo más o menos consciente. Podemos decir que en cada uno de nosotros existe un realizador y un evaluador que están continuamente interactuando. Deseo lograr 100 y alcanzo 60. ¿Cómo se relaciona mi deseo de lograr 100 con el que alcanzó 60? Si mi deseo es inmaduro su evaluación será de reproche y descalificación: ¡Sos un inútil, no servís para nada!

El que alcanzó 60 queda descalificado, desvalorizado y des-estimado.

 

La baja autoestima entonces es el resultado de un evaluador que cuando es frustrado por su realizador reacciona desvalorizándolo.

 

 

LA RESOLUCIÓN DE LA BAJA AUTOESTIMA

 

El aprendizaje del evaluador interior es el punto clave de la resolución de la baja autoestima, por lo tanto nos extenderemos en su análisis.

El primer paso es familiarizarse con la relación realizador-evaluador. En general sabemos que conversamos con nosotros mismos, y existen muchas frases que apuntan en esa dirección: ¡Me exijo mucho, me doy con un caño, me felicito por haber tomado esa decisión, etc.

Sabemos que dialogamos con nosotros pero no tenemos claro aún quienes son los que dialogan entre sí. Y un propósito de este artículo es mostrar con más precisión a los protagonistas interiores de dicho diálogo. Si bien tales protagonistas pueden variar, en la inmensa mayoría de los casos son: un evaluador y un realizador.

No estamos habituados a poner el foco de nuestra atención sobre dichos roles ni sobre la relación que existe entre ellos. Sin embargo cuando lo hacemos iluminamos un campo de diálogos interiores que es una verdadera fábrica de conflictos cuando funciona mal, y de soluciones, cuando funciona bien. De ahí la enorme importancia de percibir con claridad esta relación interior.

Una manera de acercarnos a esta relación es utilizando una metáfora. La más útil es la del jinete y el caballo.

 

 

EL JINETE ES QUIEN DESEA, PROGRAMA Y EVALÚA LA ACCIÓN Y EL CABALLO ES QUIEN LA REALIZA. NOSOTROS ALBERGAMOS LAS DOS FUNCIONES, ES DECIR, SOMOS EL JINETE Y EL CABALLO

 

Cuando el jinete es inmaduro cree que él es “el amo”, que lo que cuentan son sus deseos y que la función del caballo es estar siempre disponible para cumplirlos. Si los cumple, ¡…es lo que corresponde! y si no los cumple es porque ¡…este caballo no sirve!

Desde ya que esta actitud daña progresivamente al caballo hasta que en algún momento colapsa.

Cuando el jinete se da cuenta del estado lamentable en el que se encuentra el caballo y que ese es el único que tiene, comienza a revisar su actitud. Cuando el jinete realiza los aprendizajes necesarios que le permiten tener otra mirada del rol de cada uno y accede a un estado de madurez, es entonces cuando reconoce que él no es el amo sino un socio, que el caballo es el otro socio y que cada uno tiene el 50% de las acciones en la sociedad que ambos constituyen.

También comprende que el caballo tiene vida propia y que él puede querer hacer un largo galope y que el caballo puede no estar en condiciones de hacerlo. Reconoce entonces que esa creencia que tenía de que querer es poder, es errónea y que querer es sólo querer, y que es una condición necesaria pero no suficiente para hacer algo.

También revisa esa creencia que afirmaba que “los “caballos” son vagos por naturaleza y hay que presionarlos continuamente para que rindan”. En este nivel de madurez comprende que cuando “el caballo” recibe lo que necesita, tiende –como todo ser vivo- hacia su óptimo.

Entonces va cambiando la actitud de dar órdenes a cumplir por la actitud de la interconsulta, igualitaria y respetuosa.

Este cambio de actitud es una verdadera revolución que cambia radicalmente la relación entre ellos y define además cuál es la esencia del vínculo maduro entre jinete y caballo.

 

 

ESTE CAMBIO EN EL DIÁLOGO INTERIOR HUMANO

 

Un colega me llamó por teléfono para invitarme a dar un taller y el panorama que presentaba resultaba muy agradable. Yo le respondí: Lo consulto con mi socio y luego te llamo. Sorprendido, él me dijo: ¡Cómo tu socio, si yo te estoy invitando a vos sólo! Y yo le aclaré: ¡Mi socio es quien lo tiene que hacer!

Como dijimos antes, ésta es la esencia del cambio: reconocer que yo soy una sociedad, que soy un nosotros, y que en esa sociedad que soy, el realizador es mi socio a quien le corresponde ser consultado y escuchado para co-diseñar con él la decisión a tomar.

Resulta sencillo leer las palabras pero es un cambio radical en la auto percepción.

Deseaba acercarme a una muchacha que me atraía, dudé un poco y luego fui hacia ella. Antes de llegar veo a otro hombre que se ha acercado y que comienzan a bailar. Si soy un evaluador inmaduro que sólo ve los resultados, la reacción es: ¡Fracasaste! ¡tardás mucho en actuar, sos muy torpe!

Si soy un evaluador maduro, además de los resultados, tengo en cuenta, en primer plano, el estado del “obrero” realizador. Me doy cuenta que estaba nervioso y que necesitó ese tiempo para acercarse. Me doy cuenta que él también está frustrado y mi prioridad es ayudar a mi socio a que supere esa situación. Desde ese sentimiento le digo: Sé que hiciste lo mejor que pudiste, en este caso no resultó, pero, bueno… veremos si se presenta otra oportunidad con esta mujer, y mientras veamos qué otra mujer te atrae… y sigamos adelante, tratando de pasarla bien…

 

 

LA ACCIÓN Y EL ACTOR

 

Es importante y esclarecedor distinguir “el actor” de “la acción”.

El evaluador inmaduro evalúa resultados, es decir la acción.

El evaluador maduro reconoce que el actor es su socio esencial y ha aprendido que su función es utilizar las acciones, tanto sean aciertos o errores, para colaborar con el aprendizaje y el bienestar de su socio, el actor.

Esta solidaridad incondicional entre el evaluador y el realizador es la esencia misma de una legítima autoestima.

 

Y es también el punto de partida para poder sentir la tan anhelada sensación de confianza ante lo incierto de cada nueva experiencia.

 

Un niño juega a la pelota en la cubierta de un barco. Los marineros corren apurados porque hay amenaza de naufragio y uno de ellos le dice: ¡Cómo estás jugando a la pelota, no ves que nos podemos hundir! Y el niño le responde: ¡Y a mí qué me importa, si yo estoy con mi papá…!

La seguridad de este niño, al saberse acompañado por su papá, es la misma que uno siente cuando sabe que cuenta con un evaluador interior solidariamente asistencial.

 

 

Preguntas más frecuentes

 

¿Hay diferentes tipos de autoestima?

Puedo tener una baja autoestima en el área deportiva, artística, estética, social, etc. o puedo sentirla como algo que me abarca globalmente como persona. Eso dependerá de la intensidad de la desvalorización y del área particular sobre la que recaiga.

 

¿Cómo influye la autoestima en la vida personal?

Es muy determinante pues si el evaluador que soy ha desvalorizado al realizador que también soy, cuando como persona me relacione con otra, tendré una sensación básica de minusvalía. Y de hecho no podré tener con otra persona una relación de mejor calidad que la que existe entre los miembros de la sociedad realizador-evaluador que soy.

 

¿Cómo influyen nuestros padres en la autoestima?

Nuestros padres son nuestros primeros evaluadores. Si ellos han tenido actitudes de desvalorización hacia nosotros cuando frustramos sus expectativas, esa matriz es la que luego internalizamos y ya tenemos una voz interior desvalorizadora que sigue actuando aunque esos padres ya no estén. Y esa voz interior es también la puerta de entrada que nos hace más vulnerables a los gestos de desvalorización de los otros en nuestra vida adulta, es decir la descalificación del otro nos daña más cuando hay una voz interna que nos está diciendo lo mismo.

 

¿Hasta dónde una autoestima alta no se convierte en soberbia?

Una persona es soberbia cuando tiene una percepción parcial de sí mismo: cuando sólo registra lo que puede y tiene y no registra lo que no puede o no tiene. Si una alta autoestima está apoyada en esa percepción parcial de sí mismo entonces sí queda entrelazada con la soberbia.

 

¿Cómo desarrollar la autoestima en los niños?

El rol de evaluador es muy poderoso, para bien y para mal.

Soy profesor de pintura y un alumno me trae su trabajo para que lo vea. Yo puedo evaluar lo que hizo, con sus aciertos y errores, de un modo tal que al niño no le queden más ganas de tomar un pincel por el resto de su vida o puedo hacerlo, señalándole los mismos aciertos y errores, de un modo tal que lo estimule a seguir ensayando y experimentando en esa actividad. De modo que es muy importante que cuando evaluemos, especialmente si es a un niño, recordemos que estamos en esa posición.

 

¿Cómo desarrollar la autoestima en nuestros hijos?

Valorando sus logros y señalándoles los errores con respeto, favoreciendo el aprendizaje a partir de ellos, sin enjuiciar, reprochar ni descalificar. Los niños aprenden más de los ejemplos que de las palabras, de modo que, para enseñarla a los hijos, lo más eficaz y poderoso es vivirla en uno mismo y compartirla con los miembros del entorno.

 

 

(*) El Dr. Norberto Levy es médico psicoterapeuta. Creador del modelo: “Autoasistencia psicológica®”. Sus libros más recientes son: El Asistente interior, La Sabiduría de las emociones y La Sabiduría de las emociones 2. www.autoasistencia.com.ar
Fuente: El artículo fue publicado en la revista “Uno mismo” de agosto de 2012.
Fuente (imágenes): http://www.behance.net/gallery/Loving-me-is-loving-you-Amarme-es-amarte/1166819 y http://4.bp.blogspot.com/-IFb_f1RGiQY/Tb_Vh1aAjKI/AAAAAAAAFr0/Wy2NpJ7GV8A/s1600/i_love_me.jpg

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