Rick Lavoie, un especialista en educación de niños, compara las fichas de póker con la autoestima. ¡Imperdible!

Tu smartphone no es inteligente. Vos, y la persona que está a tu lado, sí lo son

 

(Fuente original: https://www.youtube.com/watch?v=Z7dLU6fk9QY

 

 

3 derechos más, por favor

Extracto de Humberto Maturana*

Mafalda-Equivocarse

 

“[…] En mi laboratorio, tengo una carta de la Declaración de los Derechos Humanos de Naciones Unidas clavada en la pared. Hay treinta derechos consignados en ella. Yo he agregado dos derechos a esa lista. Mis alumnos han agregado uno más. Noten ustedes que la carta de los derechos humanos es un acto declarativo cultural en un intento neomatrístico que pretende recuperar un modo de vivir en el mutuo respeto entre iguales. Los derechos humanos no son naturales, son una obra conspirativa para una convivencia en un proyecto común neomatrístico que se quiere vivir. Es por esto que ha resultado tan difícil vivir de acuerdo a ellos. Para que los derechos humanos tengan presencia uno tiene que quererlos, si uno no los quiere, no tienen ninguna presencia. Pero si uno quiere la coinspiración que ellos representan, uno puede agregar otros que uno considera que requieren ser reconocidos en el espacio de convivencia neomatrística que les da origen. Como dije, yo he agregado dos y mis alumnos han agregado un tercero.

  1. El derecho a equivocarse, el derecho a cometer errores. Pienso que el derecho a equivocarse es fundamental, porque si uno no tiene derecho a equivocarse no tiene cómo corregir los errores porque no tiene cómo verlos. Los sistemas autoritarios jamás se equivocan, porque para equivocarse uno tiene que aceptar que no es autoridad. Tiene que aceptar que no es dueño de la verdad. Por esto el derecho a equivocarse es un derecho fundamental.
  2. El otro derecho que yo agregué, es el derecho a cambiar de opinión. Vivimos un mundo que nos exige ser iguales siempre. Ejemplo: a veces a uno lo acusan: «usted hace 20 años dijo tal cosa, ahora está diciendo algo distinto». Ciertamente dije cosas distintas hace 20 años, algunas de las cuales me alegra haberlas dicho, y otras no. La verdad es que hay ciertas cosas que yo quisiera no haber dicho jamás en mi vida, pero el haberme dado cuenta de que fueron indeseables me permite cambiar de opinión. Pero si el otro no me deja cambiar de opinión, ¿cómo suelto la verdad y acepto mi error? y tengo que soltar una verdad para tener otra. En fin, para moverme en un espacio de respeto al otro necesito no ser dueño de la verdad, y para no ser dueño de la verdad necesito poder cambiar de perspectiva, es decir, necesito poder cambiar de opinión.
  3. El tercer derecho, agregado por mis alumnos, es el derecho a irse. Claro, la convivencia no debe ser una cárcel. Para terminar quiero volver al principio, quiero volver a la mirada que permite verse parte de un sistema de seres que se respetan mutuamente. Pero para respetarse mutuamente, hay que haber vivido en el respeto mutuo. Ese es el comienzo de nuestra historia: una convivencia en el mutuo respeto que añoramos tanto que en algún momento hemos querido recuperar en un acto conspirativo internacional, la declaración de los derechos humanos, veamos si podemos vivir de acuerdo a nuestros deseos.”

 

 

(*): Fuente: http://es.scribd.com/doc/14088731/Maturana-Humberto-Modo-de-Vida-Y-Cultura

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Yo no soy

Por Tomás Vela

Uncle_Sam_(pointing_finger)

 

Una de las distorsiones más nocivas que me encontré hasta ahora es aquella que sostiene que el afuera puede definirme, contarme cómo soy o, incluso, qué es lo que soy. Ese afuera podrá ser la televisión,  algunos libros, mis queridos padres, los amigos cercanos y los conocidos lejanos, el culto que profeso o combato, determinado partido político, la educación informal o las carreras universitarias. La lista es larga y puede resultarnos muy pesada, pero sólo hasta que sospechamos por primera vez que tal vez, sólo tal vez, YO NO SOY eso que dicen de mí.

YO NO SOY la ropa que tengo, la plata que gano, los amigos que elijo, las ideas que me gustan, ni la ciudad en que nací. TAMPOCO SOY el auto que manejo, ni el que me gustaría manejar; el acento con el que hablo, o el silencio al que me puedo llamar; la gente que me quiere mucho, ni la que dice que no me puede tragar; el partido político que proclama el país en el que quiero vivir, ni el que declara la antítesis como única expresión civil de libertad.

YO NO SOY lo que vos pensás que soy, ni lo que yo pienso que soy. Vos, como yo, nos vamos a relacionar entre nosotros según la opinión que tengamos del otro, y eso es algo tan cambiante y dinámico como arbitrario y difícil de predecir. Podré, eso sí, modificar la opinión que tengo de mí mismo y de los otros, pero sólo cuando yo active el mecanismo que corresponda por mis propios medios (o acepte del afuera alguna opinión que me convenza)

Si me gustan las milanesas con papas fritas y a vos te gustan los ñoquis con salsa de tomates, cuesta imaginar que por eso nos podamos pelear. Sin embargo, algo raro pasa en ciertas relaciones cuando discutimos, nos peleamos, insultamos, ofendemos y hasta matamos por tener gustos diferentes.

“No se trata de meras opiniones o de simples creencias, sino que son creencias con las que nos identificamos y que, en consecuencia, defendemos con uñas y dientes como si nos fuera la vida en ello. El impulso natural de autoconservación que adquirimos en la selva ha terminado interiorizándose e involucrando a nuestras opiniones” (Vea Creencias y opiniones)

La cita (del físico británico David Bohm) refleja hasta qué punto la distorsión entre lo que SÍ SOY y lo que me creo que soy, pero NO SOY, puede orientar una vida entera al combate y la argumentación eterna en pos de sostener lo que me gusta (ideas, objetos, logros, lo que sea) y rechazar del modo más elocuente posible lo que me disgusta. Pero, ¿para qué hago esto? Si sólo se trata de uno de los muchos puntos de vista posibles, ¿para qué lo defiendo o para qué ataco el que sostiene la otra persona?

Si YO NO SOY el menú de mi dieta ni las palabras que piense o use para hablar, podré elegir milanesas, ñoquis o repollitos de bruselas según el entrenamiento de mi paladar; y me gustarán los caminos, tendencias, y compañeros de ruta según el lugar (o estado) al que quiera llegar. Saber o recordar lo que YO NO SOY puede propiciar el avanzar y disfrutar todo lo que quiera probar.

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¿Te ayudo o acompaño?

Por Tomás Vela

keyboard and two persons on white background

Me encuentro frente a alguien que está atravesando un momento difícil, más complejo de lo que suele vivir como cotidiano, y ese alguien es una persona importante para mí. Quiero contribuir de alguna manera a que él (o ella) supere su situación conflictiva e, incluso, recupere su bienestar original: ¿lo ayudo o acompaño?

Lo primero será (aunque se trate de un caso hipotético) distinguir que al ayudar pongo al servicio del otro una serie de recursos que pueden modificar la situación en cuestión. Para transformar en acción mi deseo de ayudar el otro deberá primero aceptarla (o pedirla) y luego comprometerse con aquello que la ayuda implica según, por supuesto, la lectura que el beneficiado haga de la misma. Si como coach ofrezco ayudar o asistir (que a los fines prácticos, aquí sería lo mismo) a alguien, lo que espero de esa persona es que escuche mi propuesta, si le sirve la tome o modifiquemos juntos, y realice las acciones acordadas.

Al acompañar, en cambio, si bien puedo seguir poniendo mis recursos al servicio del otro, mi papel será más “de Guardia”, por llamarlo de alguna manera: el otro aceptará mis aportes o no, se comprometerá o no, e incluso registrará mi presencia o no según el estado en que se encuentre y las elecciones que tome respecto a mi ofrecimiento.

En la ayuda o asistencia existe cierta pendiente entre quien ofrece y a quien le es ofrecida, pues le estoy dando algo que no tiene a alguien a cambio de su aceptación al ofrecimiento y compromiso de hacer uso del mismo (cuando en la ayuda aparece la retribución económica casi seguro lo llamaré “trabajo”) Por otra parte, en el acompañamiento la pendiente se hace horizontal y la relación se hará pareja (de iguales o semejantes; pares), y será el acompañado el que determine cuál será su grado de aceptación de nuestra compañía.

Tanto en la ayuda como en el acompañamiento se establecen ciertos acuerdos, por lo que, independientemente de que te esté ayudando o acompañando, en algo me estoy comprometiendo contigo cuando lo hago (ese algo variará según la calidad del vínculo y las sucesivas actualizaciones del mismo) Yo me comprometo con él (o ella); pero él, repito, sólo se comprometerá si acepta la ayuda o asistencia (y no necesariamente con el acompañamiento)

Entonces, ¿te ayudo o te acompaño? Tal vez lo más apropiado sea preguntarle a quien queremos ayudar o acompañar de qué modo quiere que estemos con él (podría ser de ambos), respetando su decisión y sin tomarnos personalmente si opta por alguna que nosotros no hubiéramos querido que elija. Que el otro nos sepa dispuestos y que nosotros actuemos en consecuencia de lo que nos comprometimos a hacer, me resulta, a priori, el máximo premio a aspirar. Será una señal contundente de que ese que nos importa se siente querido, valorado y respetado en sintonía a como yo lo quiero, valoro y respeto.

 

 

Imagen: http://microsofthelpnow.com/wp-content/uploads/2012/11/pc_problems_need_help.jpg

 

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Las 10 virtudes para ser una persona completa

Por Principia Marsupia*

Alain De Botton (Foto: Neil Wilder / Corbis Outline)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras publicar “Religión para ateos el año pasado, Alain de Botton recibió ataques de todos los lados. Los creyentes le acusaban de despreciar las tradiciones religiosas. A los ateos no les gustó que defendiese que las religiones también encierran valores que merece la pena conservar.

El escritor suizo respondió a sus críticos planteando una pregunta: ¿cómo serían los 10 mandamientos si pudiésemos reescribirlos? ¿Cualés son las 10 virtudes más importantes para un ser humano? Aquí está su lista:

 

1.- Resiliencia: Seguir adelante cuando sólo vemos oscuridad en nuestro futuro. Aceptar que las decepciones y los reveses forman parte de cualquier vida humana. No asustar a otras personas con nuestros miedos.

2.- Empatía: La capacidad de conectar con las experiencias de otra persona. Y también el coraje de ponerse en el lugar del otro y mirarse a sí mismo con honestidad.

3.- Paciencia: Con frecuencia perdemos los nervios porque creemos que las cosas tendrían que ser perfectas. Los humanos hemos avanzado mucho en algunos aspectos (por ejemplo en la tecnología) pero muy poco en otros: por ejemplo, en la capacidad para aceptar que las cosas no siempre son como queremos.

4.- Sacrificio: De forma natural, todos buscamos nuestro propio beneficio. Pero también tenemos una capacidad milagrosa para, en algunas ocasiones, olvidar nuestros intereses personales y sacrificarnos por otra persona o por una causa.

5.- Buenos modales: Los buenos modales tienen mala fama. Normalmente asumimos que “ser educado” es sinónimo de “ser falso” y lo contrario de “ser nosotros mismos”. Pero los modales son una regla necesaria para cualquier civilización y están íntimamente asociados a la tolerancia: la capacidad de vivir junto a personas con las que nunca estaremos de acuerdo.

6.- Sentido del humor.

7.- Consciencia de uno mismo: No hacer responsables a los demás de todos nuestros problemas o cambios de humor.

8.- Perdón.

9.- Esperanza: El pesimismo no es necesariamente un signo de “inteligencia y profundidad intelectual”, ni el optimismo un reflejo de necedad.

10.- Confianza: A veces no alcanzamos nuestros sueños por el simple hecho de que no nos atrevemos a intentarlos. La confianza no es arrogancia, sino la consciencia de que nuestras vidas son cortas y de que, en realidad, tenemos muy poco que perder cuando nos arriesgamos a luchar por lo que queremos.

 

Con esta lista, De Bottom se ganó un nuevo grupo de detractores: algunos de sus colegas filósofos le acusan de “olvidar el rigor intelectual” y centrar su trabajo en un tema propio de “vulgares libros de autoayuda”. Pero, como explica el autor suizo:

Vivimos en una sociedad en la que todo el mundo entiende que vayas al gimnasio para entrenar tus músculos. Pero si dices que estás trabajando “para transformarte en una persona más completa”, muchos te miran como si fueses “un rarito”. Yo no lo entiendo. ¿Acaso hay algo más importante?

 

 

(*) Fuente: http://www.principiamarsupia.com/2013/04/04/las-10-virtudes-para-ser-una-persona-completa/
Imagen: http://www.dailymail.co.uk/home/moslive/article-1302218/ALAIN-DE-BOTTON-Who-cares-going-rain-Thursday.html

 

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Poema Maya

Equilibrio 01

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nadie te da nada, tú eres la fuente.
Vas a recibir lo que des.
Lo que estás dando, es lo que estás siendo.
Lo que estás siendo en relación a otros,
es lo que estás experimentando.

A quién te estás dando?
A quién estás recibiendo?
A quién estás experimentando?

El estado del ser que elijas experimentar
en relación a otros será la causa
de lo que TU MISMO experimentes.

Nadie puede ingresar en tu mundo interior.
Lo que seas en relación a los otros serán contigo.
Es el ser que experimentarás.

La ilusión te hace creer que te relacionas con otros.
Pero eso no es posible.
En todo momento te relacionas contigo mismo
en presencia de otros.

La vida siempre te dará lo que decidas ser.
No importa con quienes te relaciones, tuya será la experiencia.
En todo momento estás eligiendo y decidiendo,
manifestar, crear y experimentar,
algún aspecto de tu ser.

Y son tus aparentes relaciones con los demás,
lo que te permiten conocerte a ti mismo,
en tu propia experiencia.

Solo existe una relación, es la relación contigo mismo.
Los otros y los acontecimientos son ángeles y milagros,
convocados por ti mismo.
En tu camino de realización, en tu sendero hacia tu ser real.

Siempre se te dio, lo que has pedido y
en todo momento pediste al aspecto de tu ser
que decidiste manifestar.
Al final del camino, cuando finalice este capítulo
del libro de tu vida.
Nuevamente serás consciente de la inocencia absoluta,
de quienes te acompañaron y verás que ellos
te permitieron cumplir con tu anhelo jamás imaginado.
La posibilidad de experimentar tus aspectos más elevados.

Verás que ellos cumplieron con todos los pactos acordados,
que te llevaron muchas veces a experimentar tus aspectos
más bajos y así hacer físicamente posible que
te manifiestes conscientemente.

La gran justicia te será revelada, cuando seas capaz de ver,
que nadie jamás te dañó, y que todos los daños recibidos,
fueron por ti imaginados, creados y experimentados.
Similarmente y ante tu sorpresa, también sabrás que
aquellos dolores y sufrimientos
con los que tu creías dañar a otros,
fueron también fruto de tu propia imaginación.
Porque lo que es para ti, es exactamente igual para tus hermanos.

Todo dolor y sufrimiento padecido,
fueron por ellos imaginados, creados y experimentados.

 

 

Fuente (levantada de Internet): http://www.lavidaesfacilydivertida.com/?p=11681
Fuente imagen: http://rmplana.blogspot.com.ar/2011/03/el-equilibrio-pequena-pincelada.html

 

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¿Qué harías de tu vida si el dinero no importara?

Por Alan Watts (voz en off)

El mayor obstáculo para la Iluminación

Por Eckhart Tolle*

 Iluminacion 01 

 

 

 

 

 

 

 

La iluminación, ¿qué es eso?

Un mendigo había estado sentado más treinta años a la orilla de un camino. Un día pasó por allí un desconocido. “Una monedita”, murmuró mecánicamente el mendigo, alargando su vieja gorra de béisbol. “No tengo nada que darle”, dijo el desconocido. Después preguntó: “Qué es eso en lo que está sentado?” “Nada”, contestó el mendigo. “Sólo una caja vieja. Me he sentado en ella desde que tengo memoria”. “¿Alguna vez ha mirado lo que hay dentro?”, preguntó el desconocido. “No” dijo el mendigo. “¿Para qué? No hay nada dentro”. “Échele una ojeada”, insistió el desconocido. El mendigo se las arregló para abrir la caja. Con asombro, incredulidad y alborozo, vio que la caja estaba llena de oro.

Yo soy el desconocido que no tiene nada que darle y que le dice que mire dentro. No dentro de una caja como en la parábola, sino en un lugar aún más cercano, dentro de usted mismo.

“¡Pero yo no soy un mendigo!”, le oigo decir.

Los que no han encontrado su verdadera riqueza, que es la alegría radiante del Ser y la profunda e inconmovible paz que la acompaña, son mendigos, incluso si tienen mucha riqueza material. Buscan afuera mendrugos de placer o de realización para lograr la aceptación, la seguridad o el amor, mientras llevan dentro un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas sino que es infinitamente mayor que todo lo que el mundo pueda ofrecer.

La palabra iluminación evoca la idea de un logro sobrehumano y el ego quiere conservar las cosas así, pero es simplemente el estado natural de sentir la unidad con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, algo que, casi paradójicamente, es esencialmente usted y sin embargo es mucho más grande que usted. Es encontrar su verdadera naturaleza más allá del nombre y de la forma. La incapacidad de sentir esta conexión da lugar a la ilusión de la separación, de usted mismo y del mundo que lo rodea. Entonces usted se percibe a sí mismo, consciente o inconscientemente, como un fragmento aislado. Surge el miedo y el conflicto interior y exterior se vuelve la norma.

Me encanta la sencilla definición de la iluminación dada por Buda como “el fin del sufrimiento”. No hay nada sobrehumano en esto, ¿cierto? Por supuesto, como toda definición, es incompleta. Sólo dice lo que la iluminación no es: no es sufrimiento. ¿Pero qué queda cuando ya no hay sufrimiento? El Buda no habla sobre esto y su silencio implica que usted tiene que averiguarlo por sí mismo. Usa una definición negativa para que la mente no la convierta en algo que se deba creer o en un logro sobrehumano, una meta que es imposible de alcanzar. A pesar de esta precaución, la mayoría de los budistas aún cree que la iluminación es para el Buda, no para ellos, al menos no en esta vida.

 

Usted usó la palabra Ser. ¿Puede explicar lo que quiere decir con eso?

El Ser es la única Vida, eterna, siempre presente, más allá de las miles de formas de la vida que están sujetas al nacimiento y a la muerte. Sin embargo, el Ser no sólo está más allá, sino también profundamente dentro de cada forma como su esencia más íntimamente invisible e indestructible. Esto significa que es accesible a usted ahora como su propio ser más profundo, su verdadera naturaleza. Pero no busque captarlo con la mente. No trate de entenderlo. Usted puede conocerlo sólo cuando la mente está inmóvil. Cuando usted está presente, cuando su atención está completa e intensamente en el Ahora, se puede sentir el Ser, pero nunca puede ser entendido mentalmente. Recuperar la conciencia del Ser y permanecer en ese estado de “sentimiento-realización” es la iluminación.

 

Cuando usted dice Ser ¿está hablando de Dios? Si es así ¿por qué no lo dice?

La palabra Dios se ha vuelto vacía de significado a través de miles de años de mal uso. Yo la uso a veces, pero lo hago poco. Por mal uso entiendo que las personas que nunca han tenido ni un atisbo del reino de lo sagrado, de la infinita vastedad que hay detrás de esta palabra, la usan con gran convicción, como si supieran de qué están hablando. O argumentan contra él, como si supieran qué es lo que están negando. Ese mal uso da lugar a creencias y afirmaciones absurdas y a engaños del ego, tales como “Mi o nuestro Dios es el único Dios verdadero y tu Dios es falso” o la famosa afirmación de Nietzsche “Dios ha muerto”.

La palabra Dios se ha convertido en un concepto cerrado. En el momento en que se pronuncia, se crea una imagen mental, quizá ya no la de un anciano de barba blanca, pero si una representación mental de alguien o algo externo a uno y, casi inevitablemente, algo o alguien masculino.

Ni Dios ni Ser ni ninguna otra palabra pueden definir o explicar la inefable realidad que hay detrás de ellas, así que la única cuestión importante es si la palabra es una ayuda o un obstáculo para permitirle a usted experimentar Aquello que señala. ¿Señala más allá de sí misma, hacia esa realidad trascendental o tiende demasiado fácilmente a volverse solamente una idea en su cabeza en la que usted cree, un ídolo mental?

La palabra Ser no explica nada, pero tampoco lo hace la palabra Dios. Sin embargo Ser tiene la ventaja de que es un concepto abierto. No reduce lo infinito invisible a una entidad finita. Es imposible formarse una imagen mental de ello. Nadie puede reclamar la posesión exclusiva del Ser. Es su propia esencia y es inmediatamente accesible a usted como la sensación de su propia presencia, la comprensión de Yo soy que es anterior a yo soy esto o yo soy aquello. Así que hay solamente un pequeño paso de la palabra Ser a la experiencia del Ser.

 

¿Cuál es el mayor obstáculo para experimentar esta realidad?

La identificación con su mente, que hace que el pensamiento se vuelva compulsivo. No ser capaz de dejar de pensar es una calamidad terrible, pero no nos damos cuenta de ello así que se considera normal. Este ruido mental incesante nos impide encontrar ese reino de quietud interior que es inseparable del Ser. También crea un falso ser hecho por la mente que arroja una sombra de temor y de sufrimiento. Observaremos todo esto con más detalle posteriormente.

El filósofo Descartes creía que había encontrado la verdad fundamental cuando hizo su famosa aseveración: “Pienso, luego existo”. De hecho había dado expresión al error básico: equiparar pensar con Ser e identidad con pensamiento. El pensador compulsivo, lo que quiere decir casi todo el mundo, vive en un estado de separación aparente, en un mundo enfermizamente complejo de problemas y conflictos continuos, un mundo que refleja la creciente fragmentación de la mente. La iluminación es un estado de totalidad, de estar “en unión” y por lo tanto en paz. En unión con la vida en su aspecto manifestado, el mundo, así como con su ser más profundo y con la vida no manifestada, en unión con el Ser. La iluminación no es sólo el fin del sufrimiento y del conflicto continuo interior y exterior, sino también el fin de la temible esclavitud del pensamiento incesante. ¡Qué increíble liberación!

La identificación con su mente crea una pantalla opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquea toda relación verdadera. Se interpone entre usted y su propio yo, entre usted y su prójimo, entre usted y la naturaleza, entre usted y Dios. Es esta pantalla de pensamiento la que crea la ilusión de la separación, la ilusión de que existe usted y un “otro” totalmente separado. Entonces olvida el hecho esencial de que, bajo el nivel de las apariencias físicas y de las formas separadas, usted es uno con todo lo que es. Con “olvidar” quiero decir que usted ya no puede sentir esta unidad como una realidad auto-evidente. Puede que crea que es verdad, pero ya no sabe que es verdad. Una creencia puede ser consoladora. Sin embargo sólo a través de su propia experiencia se vuelve liberadora.

Pensar se ha vuelto una enfermedad. La enfermedad ocurre cuando las cosas se desequilibran. Por ejemplo, no hay nada malo en que las células se multipliquen y dividan en el cuerpo, pero cuando este proceso continúa sin tener en consideración el organismo total, las células proliferan y tenemos una enfermedad. Nota: la mente es un instrumento magnífico si se usa correctamente. Utilizada en forma inadecuada, sin embargo, se vuelve muy destructiva. Para decirlo en forma más exacta, no es tanto que usted la utilice inadecuadamente, generalmente usted no la utiliza en absoluto. Ella lo utiliza a usted. Esa es la enfermedad. Usted cree que usted es su mente. Ese es el engaño. El instrumento se ha apoderado de usted.

 

No estoy del todo de acuerdo. Es cierto que tengo muchos pensamientos inútiles, como la mayoría de las personas, pero todavía puedo escoger usar mi mente para lograr cosas y lo hago todo el tiempo.

Sólo porque puede resolver un crucigrama o construir una bomba atómica no quiere decir que usted use su mente. Así como a los perros les encanta roer huesos, a la mente le encanta hincarle el .diente a los problemas. Por eso hace crucigramas y construye bombas atómicas. Usted no tiene interés en ninguna de estas dos cosas. Déjeme preguntarle esto: ¿Puede liberarse de su mente a voluntad? ¿Ha encontrado el botón de apagar?

 

¿Usted se refiere a dejar de pensar completamente? No, no puedo, excepto quizá por un momento.

Entonces la mente lo está usando. Usted está identificado inconscientemente con ella, de forma que ni siquiera sabe que es su esclavo. Es casi como si usted estuviera poseído sin saberlo y por lo tanto toma a la entidad que lo posee por usted mismo. El comienzo de la libertad es la comprensión de que usted no es la entidad que lo posee, el que piensa. Saber esto le permite observar a esa entidad. En el momento en que usted empieza a observar al que piensa se activa un nivel más alto de conciencia. Entonces usted comienza a darse cuenta de que hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento, que el pensamiento es sólo un minúsculo aspecto de esa inteligencia. También se da cuenta de que todo lo que importa verdaderamente -la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interior- surgen de un lugar más allá de la mente. Usted comienza a despertar.

 

 

(*) Fuente: Extracto Capítulo 1 (Usted no es su mente) de El poder del Ahora, de Eckhart Tolle 

 

Ho´oponopono: El arte de hacerse 100% responsable (Entrevista a Xavier Moya)

Por Carmelo Urso*

 

Carmelo Urso: Hermano Xavier, un gran gusto reencontrarme contigo, tú desde la bella Guadalajara, yo desde la trepidante Caracas. Me gustaría conversar contigo acerca del Ho´oponopono… por cierto, ¡vaya nombre para una disciplina espiritual! ¿Podrías decirles a los lectores y lectoras en qué consiste Ho’oponopono? ¿De dónde es originario?

Xavier Moya: Claro Carmelo; antes de empezar un saludo para ti y para todos los lectores. En estos momentos estoy muy movido, por lo que le está pasando a Haití y además porque dentro de mi familia nuclear tengo uno de mis dos hijos que trabaja en la ONU y es especialista en prevención de desastres y te puedes imaginar dónde está ahora…. el Gobierno de México le solicitó sus servicios a la ONU para que fuera para allá, así que estaba en dos cosas a la vez, la primera semana al servicio del gobierno federal mexicano y la segunda al servicio de las Naciones Unidas.

Fuerte su experiencia y aún cuando él ya ha estado en desastres nunca le había tocado ver tantas muertes humanas, muy fuerte. Yo también conozco Haití, y ojalá sirva para que muchos países nos comprometamos a no permitir nunca más que un país del mundo viva como ha estado viviendo desde hace 100 años Haití, entre miseria y muerte. Como latinoamericanos no lo podemos permitir nunca más ¡es vergonzoso para todos!

Bien, entremos en el tema del Ho’oponopono.
Ho’oponopono, en términos fáciles de entender, podría traducirse como:

 

“CORREGIR UN ERROR”

“Ho” significa “Causa” y “Oponopono” significa “Perfección” o sea volver al estado original, dicho de otra forma… “corregir el error”

La técnica, si se pudiera llamar así, es ancestral y la transmiten de generación en generación los “Cajunas” que serían lo más cercano a nuestros “Chamanes”.

Es una disciplina que más que espiritual a mi me gusta llamarle mental, aun cuando sabemos que espíritu y mente no están separados.

En las comunidades o antiguas tribus indígenas cuando tenían problemas de relaciones entre personas o malas relaciones tribales, aplicaban el Ho’oponopono para resolverlas. Por ejemplo alguien cometía un robo, propiedad de una tribu, para evitar el conflicto tribal los “cajunas” chamanes aplicaban la disciplina mental.

Carmelo Urso: ¿Quién es el Doctor Ihaleakalá Hew Len? ¿Cuál es su aporte en la sistematización del Ho´oponopono?

Xavier Moya: La disciplina fue transmitida al Dr. Len por la “cajuna” Mornah Nalamaku Simeona ya fallecida hace unos años. Lo que hizo el Dr. Len, que es doctor en psicología, fue primero usarla y además adaptarla a los términos actuales en inglés, para que todos la pudiéramos comprender.

Expresaba la “cajuna”: “Nosotros estamos aquí solamente para traer paz a nuestra propia vida, y si traemos paz a nuestra propia vida, todo nuestro alrededor encuentra su propio lugar, su propio ritmo y paz”… ¡¡¡y esto es todo lo que es el Ho’oponopono!!!

Carmelo Urso: Una de las premisas del Ho’oponopono es que “toda cura es auto-cura”. ¿Podrías comentar el significado de este axioma?

Xavier Moya: Bueno, este axioma está claro si primero entendemos o más bien, aceptamos los principios del Ho’oponopono, que son seis:

PRINCIPIOS/CONCEPTOS
a) El universo físico es una realización de mis propios pensamientos.
b) Si mis pensamientos son destructivos (cancerígenos), ellos crean una realidad de enfermedad.
c) Si mis pensamientos son perfectos, ellos crean una realidad desbordando amor.
d) Yo soy 100% responsable de crear mi universo físico tal como es.
e) Yo soy 100% responsable de corregir los pensamientos cancerígenos que crean una realidad de enfermedad.
f) Nada existe allá afuera. Todo existe como pensamientos en mi mente.

O sea, si creemos lo anterior podemos aceptar que “Nada que yo creo existe más que en mi realidad, yo creo mi propia realidad”. Tú creas todo tu mundo físico, con excepción de los “seres conscientes”. Los seres conscientes no los creas, “los invitas a entrar a tu realidad” por decirlo de alguna forma.

Ejemplo: si tu pareja te grita, es porque tú tienes un concepto de pareja que debe gritar, tienes un concepto de pareja que después de ciertos años de convivencia debe ser gritona y poco atenta, ése es tu concepto y él-ella aceptó (así encaja dentro de tu realidad). Pero si tú dejas de ver a tu pareja como alguien que después de cierto tiempo tiene que estar de mal humor y ser poco atenta, entonces se le quita esa forma de ser, porque tú le invitaste y él-ella aceptó; si tú cambias él-ella cambia, se acabó el acuerdo, por así decirlo.

Nuestro “intelecto” no dispone de los recursos para resolver problemas, él solo puede manejarlos y… ¡manejarlos no es resolverlos!

Carmelo Urso: “Perdón”, “Lo siento mucho”, “Te amo” y “Estoy Agradecido” son frases terapéuticas que suelen usarse en Ho´oponopono. ¿Podrías explicar cómo pueden ser usadas para sanar aspectos físicos o emocionales de nuestras vidas?

Xavier Moya: Al hacer el Ho’oponopono tu pides a la Divinidad a la Fuente que limpie y purifique el origen de esos problemas, que son acuerdos, las memorias. Así neutraliza la energía que asociamos a determinada persona, lugar o cosa.

En el proceso esta energía es liberada y transmutada en pura Luz por la Divinidad, la Fuente. Y el espacio mental por así explicarlo, es llenado por Luz Divina.

Al decir “Lo siento mucho” “perdóname” o “te amo”…o “estoy agradecido” varias veces, simbólicamente en nuestra mente significan: “Divinidad limpia en mi lo que está contribuyendo para que yo vea este problema, lo siento mucho ver a esa persona de esta forma tan horrible, perdóname por verla así de horrible, te amo y estoy agradecido porque sé que tú sanarás estas memorias horribles que he venido cargando”.

Yo no las puedo sanar, están en mi inconsciente y no sé como acceder a él, pero tú si sabes. “Gracias”.

“Lo siento mucho” es reconocer que algo (no importa qué, pues no lo sé) penetró en mi sistema de pensamiento, yo quiero el perdón por el cual me atraje eso. Al decir “perdóname” no significa que le pides a la Fuente que te perdone, tú pides a la Fuente que te ayude a perdonarte… ¡¡¡Ojo, no es lo mismo !!!

La palabra ”gracias” ó estoy agradecido es mi expresión de gratitud, mi fe en que será resuelto para el bien mayor de todos los involucrados, (lo cual yo no sé hacerlo pero la Fuente sí sabe) .

“Te amo” transmuta la energía bloqueada que es el problema, en energía fluyendo, te vuelve a unir a la “Fuente”.

No olvides que según uno de los principios escritos anteriormente y en nuestra psicología actual “lo que tú ves de errado en el prójimo también existe en ti” sino fuera así tú no lo podrías ver en el prójimo. A esto se le llama “proyección”.

“Yo soy 100% responsable de crear mi universo físico tal como es”.

Xavier Moya: Este es, el 4° principio del Ho’oponopono, y proviene de un principio anterior el que dice “El Universo físico es una realización de mis pensamientos”.

En la tradición hinduista al universo físico le llaman “Maya”, maya significa ilusión, ó sueño, es algo que yo construyo mentalmente pero que no me doy cuenta que construyo, o sea yo mismo me lo escondo para no aceptar que yo estoy creando mi realidad momento a momento con lo que yo pienso y por las creencias que tengo, (las creencias que aprendí de pequeño que provienen de miles de generaciones antes que la mía, memoria).

Al no darme cuenta lo único que se me ocurre es pensar que yo no tengo poder para nada ni tan solo tengo mente, sólo tengo cuerpo. Por ello alguien más ha de ser responsable de lo que me acontece…..así culpo a otra persona y si no, culpo a un hecho y si no se puede ni a persona, ni a hecho, ni a las circunstancias, en última instancia culpo a la Divinidad.

“Nada existe allá afuera. Todo existe como pensamientos en mi mente”.

No recordamos que tenemos una mente muy poderosa, no recordamos que el cuerpo no es el que piensa, ni dirige, el cuerpo sigue los dictámenes de la mente, así es como todo funciona bien o mal en mi cuerpo, mis células, mis funciones internas, todo, todo tiene que ver con quien lo dirige, y el director es mi mente. (Aclaro mi mente no es mi cerebro, mi cerebro es un receptor para el sistema nervioso del cuerpo físico).

Luego pues, fuera de mi cuerpo no hay nada, ni mundo, ni universo, ni nada, todos somos una sola mente, un solo espíritu, pero creemos que somos muchos cuerpos.

Sin embargo esta mente es tan poderosa que crea imágenes, proyecta, percibe, etc.… y nosotros no lo sabemos y sólo percibimos, por tanto no entendemos que nos sucede, así de esta forma nos enojamos, reímos, atacamos o somos amorosos, aún que en la mayoría de ocasiones no tenemos consciencia profunda de nuestras reacciones y por tanto de lo que actuamos.
Carmelo Urso: Xavier, ¿cómo fue tu encuentro personal con el Hooponopono? ¿Qué aspectos de ti mismo –vale decir, del Universo entero- te ha permitido sanar?

Xavier Moya: Pues mira ya sabes que desde hace muchos años soy facilitador de Un Curso de Milagros, y como tal cuando a mi me regalaron el primer manual de Ho’oponopono y lo leí, me quedé boquiabierto porque me dije eso tiene los mismos principios que Un Curso de Milagros y proviene de una tradición muy alejada del continente americano, pero muy sabia. Luego tomé el curso de actualización con el Dr. Len vía internet, con traducción simultánea al español desde Los Angeles con una maravillosa mujer que también facilita el taller y es una gran conocedora que se llama Mabel Katz.

La sanación es una decisión, el estar enfermo es una decisión, entonces, decidir sanarte es decir “quiero ver la vida desde otro ángulo, no la quiero ver como me la han enseñado, ¡que no es posible verlo de otra forma? Y con esta aseveración dicha desde el corazón, te empiezan a llegar formas para ti, y en mi caso además de ser en primera instancia para mi, también son para que las transmita a los demás, porque a eso me dedico.

Ya me conoces Carmelo que yo no me cuezo en el primer hervor, tengo más de 60 años y te puedo decir que aunque soy como cualquier otro ser humano, no estoy enfermo, no me duele nada, y si alguna vez siento incomodidad de alguna parte del cuerpo me digo…. Que está sucediendo contigo, que memoria…que creencia..y generalmente la descubro. Curar es cosa fácil cuando podemos darnos cuenta pronto de que se trata el pensamiento, seguido de emoción, seguido de bloqueo energético a nuestro cuerpo, curar con las manos es fácil.

En mis momentos obscuros (que también tengo), afortunadamente cada vez me duran menos tiempo porque me doy cuenta antes de lo que me sucede, he aplicado la técnica del Ho’oponopono y hablando en plata, lo que es mas difícil es la constancia, porque el momento del mundo que estamos viviendo no valora el esfuerzo, no valora la constancia, valora lo opuesto, lo rápido, lo fácil, luego pues tenemos problemas cuando se trata de ser constante, y esta técnica requiere constancia y como nuestra mente ego va en contra nuestra, y nos empieza a bombardear con ideas, como: eso no sirve ¿te das cuenta? Ya hace días que lo estás haciendo y nada sucede!!! Estas perdiendo el tiempo!!!

Pero los cajunas lo que tenían era tiempo, ellos vivían para resolver problemas de su comunidad y por tanto le dedicaban una parte grande del tiempo diario al trabajo.

De hecho lo maravilloso y increíble de lo que logró el Dr. Len de curar un grupo grande de personas agresivas y sicóticas de un hospital siquiátrico, solo con aplicar la técnica de Ho’oponopono, le requirió meses de trabajar diario muchas horas con los expedientes de cada uno de los enfermos, sin siquiera tener contacto con ellos, para él era su trabajo y de eso vivía.

Carmelo Urso: Xavier, ¿qué similitudes y conexiones podrían establecerse entre el Ho’oponopono y “Un Curso de Milagros”?

Xavier Moya: Mira la similitud está en lo esencial, y lo esencial del Ho’oponopono son sus principios que yo los expongo en seis.

El último principio que reza “NADA EXISTE ALLÍ AFUERA. TODO EXISTE COMO PENSAMIENTOS EN MI MENTE” es el mismo que propone y enseña Un Curso de Milagros. Las personas de pronto tratan de adaptar UCDM a su religión y la mayoría lo logran pero eso no es lo que enseña el Curso. El curso nos enseña que este mundo que vivimos no es real, es real para los sentidos porque para eso fueron creados, pero eso no significa que sea verdadero, es real dentro de mi mente ahí está el engaño.

Yo creo que lo que veo es real, porque mis ojos me lo dicen o mis oídos lo escuchan pero no entendemos que son construcciones mentales, de ahí que en estos cursos aprendemos a “perdonar” por lo que “no” nos han hecho. Nuestra percepción es el resultado de nuestra “proyección” y entonces vemos lo que queremos ver, eso en el sistema de pensamiento del mundo, el cual hemos aprendido, es un pensamiento inaceptable y mentalmente demente. Acepto que cuando digo “mundo” me refiero a cualquier persona que no esté en el mundo de la terapia y de la sicología. Yo soy terapeuta Guestalt y en nuestro mundo esas ideas son no solo aceptables sino necesarias para pode acceder a ser terapeuta.

Y en Ho’oponopono sucede lo mismo “NADA EXISTE ALLÍ AFUERA, TODO EXISTE COMO PENSAMIENTOS EN MI MENTE”

El Ho’oponopono es un taller fantástico si la persona se compromete a practicar, no es suficiente saberlo, no es suficiente asistir y quedarse con el manual que yo facilito a mis alumnos que toman el taller, necesitamos hacerlo nuestro y eso lo logramos de la misma forma que aprendimos a hablar, repitiendo, repitiendo muchas veces, para que se nos haga un pensamiento reflejo.

Carmelo Urso: Hermano, explícale a los lectores y lectoras de Iberoamérica dónde facilitas tus talleres de Ho’oponopono y cuanto duran.

Xavier Moya: Pues normalmente facilito el taller en un espacio donde los asistentes estén lejos de sus casas, es importante el desconectarse de los teléfonos celulares móviles, las responsabilidades del hogar y del trabajo. Solemos estar en un hotel que sea muy tranquilo, o en ocasiones en casas de ejercicios que tengan jardines para practicar, ya que tenemos tiempos de práctica durante el taller.

El taller Ho’oponopono tiene una duración de día y medio, o sea necesitamos estar una noche fuera de casa. Lo expongo en tres bloques de 4 horas cada uno, por ejemplo una tarde y el día siguiente completo. La disciplina del Ho’oponopono utiliza mucho “El niño interior” por lo que se nos hace obligatorio a lo largo del taller utilizar dos largas meditaciones para entrar en el espacio de “mi niño interior”. Es un taller muy amoroso y nada complicado, porque te va llevando de la mano a espacios interiores sin tanto miedo.

Fue un placer Carmelo, haber podido responderte estas preguntas de este taller Ho’oponopono que yo imparto varias veces al año en distintos lugares de la republica mexicana.

Un gran abrazo hasta Venezuela.

 

(*) Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com
twitter: @carmelourso
http://twitter.com/carmelourso

Xavier Moya
www.milagrosgdl.com.mx

Fuente: http://carmelourso.wordpress.com/2010/02/08/ho%C2%B4oponopono-el-arte-de-hacerse-100-por-ciento-responsable-entrevista-a-xavier-moya/
Imágenes: http://carmelourso.files.wordpress.com/2010/02/te-amo.jpg y http://carmelourso.files.wordpress.com/2009/09/xavier-moya.jpg

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